El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este sábado que su gobierno dirigirá Venezuela y controlará el petróleo del país, tras el ataque militar “a gran escala” anunciado por Washington contra el gobierno de Nicolás Maduro.
Durante un discurso realizado en Mar-a-Lago, Trump afirmó que la operación marcaría “un nuevo comienzo” para Venezuela y sostuvo que Estados Unidos asumirá el control político y estratégico del país sudamericano. “Vamos a gobernar el país”, hasta que “se pueda llevar a cabo una transición segura”.
“Vamos a gobernar el país hasta que podamos llevar a cabo una transición segura, adecuada y prudente. Por lo tanto, no queremos que nadie más se involucre en ocupar el cargo y nos encontremos en la misma situación que hemos tenido durante los últimos años”, detalló, dando luces de como sería la nueva administración en el país.
También anunció que su país tomará el control de los recursos petroleros en Venezuela, mediante la instalación de empresas estadounidenses.
Minutos antes de su discurso, Trump publicó en su red social una imagen en la que Nicolás Maduro aparece aparentemente esposado, escoltado por personal militar. Según indicó el propio mandatario estadounidense, la fotografía habría sido tomada a bordo del buque USS Iwo Jima, desplegado en el Caribe en el contexto de la ofensiva militar.
Desde Caracas, el gobierno venezolano calificó la captura de Maduro como una agresión y secuestro, denunciando además una “agresión armada” de Estados Unidos contra instalaciones civiles y militares en Caracas y otras regiones del país.
Mención directa a Chile
En su intervención, Trump también hizo referencia a Chile, aludiendo a su respaldo a gobiernos y mandatarios electos de la región. “Nos ha ido bien con ese grupo. Apoyé al ganador de las elecciones en Honduras. También apoyé al hombre que ganó en Chile. Yo respaldé al hombre que gobierna en Argentina”, afirmó textualmente, sin precisar a qué liderazgo chileno se refería.
Las declaraciones generaron reacciones inmediatas en América Latina, en un escenario marcado por la escalada militar, la incertidumbre diplomática y el impacto regional del conflicto, especialmente en países como Chile, que alberga a una de las mayores comunidades de migrantes venezolanos fuera de su país.
Mientras Estados Unidos habla de un “nuevo amanecer” para Venezuela, diversos gobiernos y organismos internacionales han llamado a la desescalada y al respeto del derecho internacional, en medio de una situación que continúa en desarrollo.