
Alrededor de 1 hora con 35, dura el viaje desde Calama a la ex Oficina Salitrera Chacabuco. Llegué con la misión de redimir la historia de todo un país, esa historia negra en que muchos sintieron dolor pena y rabia, una historia que aun no se olvida.
Al recorrer las dependencias de Chacabuco, lo primero que sale a la vista es una escuela, una plaza, un teatro, una biblioteca y viviendas.
También se puede apreciar largos pabellones de casas. En ellos estuvieron los prisioneros políticos durante la dictadura militar. Ahora no son más que viejas casas de adobe tiradas en el olvido, con una historia que muchos conocen acerca de la violación de los derechos humanos del año 1973 en adelante; sin duda alguna se cambiaría la historia de esta ex oficina salitrera de Chacabuco, que paso a la Historia de Chile a la Historia negra de Chile, en la cual muchos ocultan o no quieren recordar.

Sin embargo, el año 1973 todo cambiaria al interior de la Oficina Salitrera. Entonces pasó a ser el campo de prisioneros políticos más grande de Chile, utilizado por la dictadura.
“El perímetro del campo de prisioneros políticos, donde estaban detenidos hasta 1.800 hombres, de distintas zonas del país, clases sociales, edades, profesiones y oficios, se extendió en la parte noroeste de Chacabuco”, señala otra placa recordatoria.
Guiados siempre con nuestro mapa de la ex oficina de Salitre de Chacabuco, se puede apreciar la sala de actos que sirvió a los presos políticos para la realización de sus distintos trabajos y como salón de actos los días domingos. Cuenta la historia que allí”Sobresalió el cantante y compositor Ángel parra, quien echo las bases del Conjunto Folklórico Chacabuco, y lograron crear dos festivales de la canción. El 31 de enero de 1974 se llevo a cabo el “Primer Festival de la Canción y de la poesía de Chacabuco”, destacándose la canción de Patricio Hermosilla “Viento Errante”.
En los largos pabellones de las casas que antiguamente brindaba refugio a los trabajadores del salitre y que en la dictadura militar brindaría refugio a los prisioneros políticos, quienes muchas veces fueron torturados, o asesinados nueve hombres ocuparon normalmente una pieza, durmiendo en camarotes construidos a mano o colgados desde el techo.
En las todas las viviendas de adobe separadas una de otra, estaban los 1.800 prisioneros políticos de todo el país. Ahora se pueden apreciar, las rejas oxidadas, las cocinas, y también como borraron los escritos de los presos políticos, a través de la “Galletera” una herramienta que sirve para cortar metal, y la pintura por todas las casas. Así se censuró incluso después de muertos y torturados a quienes estuvieron recluídos en esos desolados parajes, donde también se puede apreciar en las casas como las balas de una ametralladora dieron en las paredes.

Otra placa, recuerda a quien fuera uno de los prisioneros políticos y un insigne cuidador que guiaba a los turistas que llegaban hasta ese lugar. Roberto Saldívar Varela, quien se quedó a vivir después de recobrar su libertad por muchos años, hasta cuando su salud le acompañó. Finalmente se fue a la ciudad de Antofagasta, falleciendo el 16 de abril del 2009.
Ahora al tiempo, el viento y los años se encargaran de destruir lo que queda en las viviendas, pero mientras viva la verdad, no se olvidará toda la historia que hay en esta salitrera, la historia de quienes, como muchos hoy en día, buscaban cambiar la historia colectiva de Chile. Una historia que hoy nos cuenta como fueron asesinados y torturados por el odio sembrado en sus propios compatriotas.
Fuentes:
Corporación Museo del Salitre Chacabuco- María Shone, Floreal Recabarren.
Nostalgias Pampinas.
Agradecimientos:
Gobierno de Chile, Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, 2009