Anatomía de un conflicto en escalada: Irán, Estados Unidos – Israel

Francis Espinoza F.
Francis Espinoza F.
PhD. Doctora en Ciencias Políticas y Estudios Internacionales. Académica Escuela de Periodismo Universidad Católica del Norte.

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Francis Espinoza F.
Francis Espinoza F.
PhD. Doctora en Ciencias Políticas y Estudios Internacionales. Académica Escuela de Periodismo Universidad Católica del Norte.
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La intensificación del conflicto Irán y la alianza Estados Unidos-Israel amerita un análisis profundo desde el concepto de la ‘espiral de la seguridad’ en las Relaciones Internacionales. Con algunas diferencias significativas a la ‘guerra de los 12 días’ (Irán – Israel) de junio de 2025, la fuerte intervención militar de la superpotencia estadounidense nos hace pensar que el conflicto tiene para rato.

El estado sionista ya anunció que seguirá bombardeando Irán “al menos” durante una o dos semanas con miles de objetivos adicionales (Infobae, 04/03/2026). La agencia oficial iraní IRNA informó que la cifra de muertos en el país se elevó a 1.045. El primer hundimiento de un buque enemigo, la fragata Iris Dena, por un torpedo gringo desde la Segunda Guerra Mundial, ocurrió esta semana en el Océano Índico.

Más allá de la locación geopolítica del conflicto, los enfrentamientos se han extendido al Líbano, Irak y el espacio aéreo de Turquía. En lo económico, la consultora Kpler informó del desplome en un 90% del tráfico de petróleo en el estrecho de Ormuz en una semana.

Haciendo un revisionismo histórico, el año 1953 marca un hito anterior del intervencionismo estadounidense en Irán. Mediante la Operación Ajax, el gobierno de Dwight D. Eisenhower y la inteligencia británica demostraron su capacidad para alterar el orden global al derrocar al primer ministro Mohammad Mossadegh. Al reinstaurar la dictadura del Sha Mohammad Reza Pahlavi, Washington, Reino Unido y la CIA no sólo suprimieron la voluntad soberana de un país poderoso, sino que garantizaron décadas de control autoritario (EMOL, 03/03/2026). Este evento es el ejemplo definitivo de cómo la política exterior de la Guerra Fría priorizó el control estratégico sobre la estabilidad democrática.

Esta seria injerencia geopolítica constituye un giro radical que no solamente consolidó un régimen autoritario, sino que sembró las semillas de una tensión política que definiría el destino de la región hasta 1979.

En términos de alineación entre potencias, esta guerra presenta curiosidades, como el debate sobre el uso de bases militares de Estados Unidos en Europa, en particular la negativa del gobierno de Pedro Sánchez a que Washington haga uso de las instalaciones de Rota y Morón en España (El País, 05/03/2026). Otro tema que se pone en la agenda es el uso excesivo del discurso feminista como ‘coartada geopolítica’, es decir, “la situación de las mujeres bajo el régimen de los ayatolás como justificación del ataque y de la vulneración del derecho internacional” (The Conversation, 05/03/2026).

El conflicto también ha generado quiebres políticos en Chile con las posiciones diametralmente distantes entre el presidente en ejercicio (Gabriel Boric F.) y el mandatario electo (José Antonio Kast R.): el primero aboga por el respeto absoluto a los derechos humanos y a la observancia del derecho internacional; el segundo, resaltó la importancia del alineamiento en favor de las democracias capitalistas de occidente.

Dado que el conflicto va en escalada y más allá de los alineamientos activos y no activos, emerge necesariamente una visión analítica sobre el ‘dilema de la seguridad’ y su efecto exponencial.

En Relaciones Internacionales, la espiral de la seguridad se refiere al aumento de la fuerza militar de un estado-nación así como la búsqueda o la firma de alianzas con otros países para responder a través de medidas similares, produciendo mayores tensiones que pueden llegar a la generación de conflictos, aun cuando ninguna de las partes realmente lo desee.

Pierre de Senarcles (1991) señala que las relaciones entre países alternan la guerra y la paz, ya que ninguna autoridad puede imponer una ley soberana. Es aquí donde aparece el dilema de la seguridad, pues los estados desconfían unos de otros, especialmente si han sido avasallados por naciones más agresivas, que ven al mundo como un ‘tablero de ajedrez’, en el cual van moviendo las piezas paulatinamente para seguir ejerciendo un poder hegemónico.

Es de esperar que en algún momento se produzca una desescalada de las hostilidades, dado que potencias pequeñas como nuestro país sufrirán profundas consecuencias económicas, más allá de discursos de respaldo a las grandes potencias.

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