Felipe Berrios renunció a la Compañía de Jesús mediante una carta pública en donde tuvo duras palabras para la Compañía de Jesús.
“No tengo rencor ni rabia, solo una profunda tristeza por el comportamiento de algunos hermanos jesuitas. Aunque seguiré fiel al evangelio y al sacerdocio, según la mirada de San Ignacio, fiel a mi misión de estar al servicio de la fe y la promoción de la justicia, ante la actitud del gobierno de la Compañía de Jesús, no me queda otra decisión, en conciencia y delante de Dios, que solicitar la salida de la Compañía de Jesús”, explicó.
El escrito continúa puntualizando que “no puedo aceptar el ultimátum que me dio la Compañía tanto por lo desproporcionado de las medidas que me impone así como porque es evidente que se rompió la hermandad que existía entre nosotros”.
“Hubiese sido noble, justo y misericordioso que la Compañía hubiera especificado los hechos en vez de alimentar el morbo con sus omisiones. Omisiones que, aunque hubieran sido involuntarias, me dañaron irreparablemente a mí y a mis cercanos”, finalizó Berrios.
La Institución aseguró que, ya comenzó el proceso administrativo correspondiente para estos casos.