En la esquina de Matta con Baquedano, en pleno centro de Antofagasta, se alza uno de los edificios más singulares y elegantes de la ciudad: la Casa Giménez, una joya arquitectónica de estilo neomudéjar que conecta al desierto con Sevilla y que, pese al paso del tiempo, sigue siendo testigo silencioso de la historia comercial y social de la ciudad.
Conocida erróneamente como Casa Jiménez, este inmueble fue mandado a construir por el comerciante español Ismael Giménez, quien soñaba con levantar en Antofagasta un edificio inspirado en la arquitectura sevillana que tanto admiraba.
Un pedazo de Sevilla en el norte de Chile
Durante un viaje a España junto a su esposa, María del Valle, Giménez conoció la obra del arquitecto José Espiau y Muñoz, autor del emblemático edificio Ciudad de Londres en Sevilla. Fascinado por su lenguaje arquitectónico, decidió encargarle los planos para su nuevo edificio comercial y residencial en Antofagasta.
El proyecto llegó a Chile con materiales incluidos y una ambición mayor: superar en tamaño y ornamentación al original sevillano. La ejecución de la obra quedó en manos del arquitecto catalán Jaime Pedreny, responsable también de hitos locales como la Casa Camus, el Mercado Municipal y la actual Casa de la Cultura.
Las obras comenzaron el 19 de mayo de 1923 y el edificio fue inaugurado en diciembre de 1924.
Almacenes Giménez: cuando el comercio marcaba época
Los dos primeros pisos albergaron los Almacenes Giménez, una tienda dedicada a la importación y confección textil que rápidamente se transformó en un referente comercial de la ciudad. Los pisos superiores combinaron sastrería, juguetería, ventas al por mayor y, en lo más alto, la residencia familiar.
No todo fue bonanza. El fin del ciclo salitrero y la Gran Depresión golpearon duramente a la familia, que debió cerrar el negocio por un tiempo. Años después, con esfuerzo familiar, el local reabrió y se mantuvo activo hasta la década de 1980, cuando finalmente cerró sus puertas.
Detalles que cuentan historias
La Casa Giménez fue la primera edificación del norte de Chile en contar con ascensor, un lujo impensado para la época. En su construcción se utilizaron cemento sueco, azulejos sevillanos, fierro forjado, vidrios europeos y maderas chilenas.
Uno de sus secretos mejor guardados está en el quinto piso: murales del pintor iquiqueño Sixto Rojas Acosta, inspirados en paisajes icónicos de Sevilla como la Giralda, el Parque María Luisa y la Torre del Oro.
Patrimonio vivo de Antofagasta
El 17 de julio de 2002, el edificio fue declarado Inmueble de Conservación Histórica (ICH) por el Consejo Regional de Antofagasta. A lo largo de los años ha albergado distintos usos comerciales y hoy sigue activo.
💙 AntofaLover
La Casa Giménez no es solo un edificio antiguo: es una postal viva de una Antofagasta cosmopolita, salitrera, inmigrante y ambiciosa. Una prueba de que la ciudad también se construyó con sueños traídos desde lejos.
¿Cuántas veces has pasado por fuera sin conocer su historia?