Una escena poco habitual se vivió durante las últimas horas en Antofagasta. Largas filas de vehículos se registraron en distintas estaciones de servicio, luego que el Gobierno del Presidente José Antonio Kast confirmara una fuerte alza en los precios de los combustibles a partir de este jueves 26 de marzo.
Según lo informado, el incremento será de $370 por litro en gasolinas de 93 octanos y de hasta $580 por litro en diésel, cifras que han sido calificadas como un alza histórica.
La reacción fue inmediata. Decenas de automovilistas llegaron a cargar combustible anticipadamente, buscando evitar el impacto directo en sus bolsillos, en una región donde los precios ya se encuentran entre los más altos del país.
Impacto internacional y defensa del Gobierno
Desde el Ejecutivo, el ministro de Hacienda, Ignacio Quiroz, defendió la medida, apuntando a factores externos.
“Estamos frente a una crisis histórica. Una guerra que tiene efectos sobre el mercado del petróleo como no los ha tenido desde los años 70”, señaló en entrevista con CNN Chile.
El secretario de Estado agregó que el país enfrenta además un escenario económico complejo, asegurando que la actual administración recibió una economía con altos niveles de endeudamiento.
Consultado por eventuales presiones sociales o políticas para revertir la medida, fue enfático:
“Espero que el país nos comprenda (…) Yo no voy a retroceder”.
Contraste con medidas anteriores
Cabe recordar que durante el gobierno anterior de Gabriel Boric se optó por mantener mecanismos como el MEPCO, con el objetivo de amortiguar las alzas derivadas del contexto internacional, particularmente tras el inicio de la guerra en Ucrania.
En esta ocasión, en cambio, los precios internos reflejarán directamente la evolución de los mercados internacionales, una decisión que ya comienza a sentirse en las calles.
Golpe al bolsillo en el norte
En Antofagasta, donde el uso del automóvil es clave debido a las distancias y características urbanas, el impacto del alza podría ser especialmente significativo, tanto para familias como para sectores productivos.
Mientras tanto, las imágenes de filas en servicentros reflejan una mezcla de preocupación, anticipación y resignación ante un nuevo ajuste que, según advierten expertos, podría también repercutir en el costo de la vida en general.