Una situación insostenible es la que vive el sector norte de Antofagasta, específicamente en las inmediaciones de La Vega Central. Personal de la Dirección de Aseo de la Municipalidad desplegó una vez más sus equipos para enfrentar la proliferación de microbasurales y la instalación de rucos, una tarea que se ha vuelto cíclica: lo que se limpia en la mañana, amanece colapsado nuevamente por la tarde con restos de frutas, verduras y materiales de embalaje.
El coordinador de Aseo municipal, Edgardo Naveas, fue categórico al calificar al centro comercial como un “comercio poco amigable” con su entorno. Según explicó la autoridad, la administración de La Vega se desentiende de las externalidades que generan sus transportistas y locatarios, quienes depositan basura en horarios no permitidos. “Estamos aquí con el camión recolector en la mañana, en la tarde, cuadrilla de barrido y un operativo mayor una vez a la semana, pero sin el apoyo de los comerciantes esto no se soluciona”, enfatizó.
La comunidad también alzó la voz ante esta crisis sanitaria. Yasna Morales, presidenta de la Junta Vecinal Norte 38, denunció una práctica recurrente y preocupante: “Cuando terminan de trabajar, usan a gente en situación de calle para mandar a botar pallets en las inmediaciones”. Según la dirigente, si no fuera por el esfuerzo extra que realiza el municipio con camiones recolectores en jornadas vespertinas, el barrio se convertiría en un vertedero a cielo abierto de forma permanente.
Este operativo, que incluyó el retiro de decenas de cajas de huevos y la erradicación de dos asentamientos precarios (rucos) en las cercanías, pone de manifiesto la necesidad de una fiscalización más rigurosa hacia el recinto privado. Desde la casa consistorial hicieron un llamado urgente a la administración de La Vega para que asuma su responsabilidad en el manejo de residuos y colabore con la limpieza de un sector que afecta la calidad de vida de cientos de familias antofagastinas.