23.3 C
Calama
Jueves 15 Enero 2026 12:02

La historia desconocida del estadio Zorros del Desierto: el mítico coliseo de Calama que unió a Esteban Velásquez y Sebastián Piñera más allá de la política

El Estadio Zorros del Desierto no es solo la casa de Cobreloa. Es uno de los principales íconos deportivos del norte grande. Su construcción fue el resultado de décadas de gestiones, anhelo ciudadano, trabajo municipal y un inédito diálogo político entre el entonces alcalde de Calama, Esteban Velásquez, y el ex Presidente Sebastián Piñera, que logró imponerse por sobre las diferencias ideológicas. Esta es la historia desconocida de una obra que marcó a Calama y a su gente.

Lea también:

El Diario de Antofagasta
El Diario de Antofagasta
Noticias de Verdad. DiarioAntofagasta.cl es el medio digital más leído de la región minera de Chile. Noticias, entrevistas, reportajes, fotos, videos, opinión y contenido de Antofagasta, Calama, San Pedro de Atacama, Tocopilla, Mejillones, Taltal.

El Estadio Zorros del Desierto de Calama, recinto de estándar FIFA con capacidad para 12.364 espectadores, es hoy uno de los principales íconos deportivos del norte grande. Su construcción no solo respondió a una necesidad histórica de infraestructura para el fútbol profesional, sino que también se transformó en un ejemplo poco habitual de diálogo político, materializado durante la gestión del entonces alcalde Esteban Velásquez y el gobierno del ex Presidente Sebastián Piñera.

Del viejo estadio municipal al anhelo de un recinto moderno

El primer Estadio Municipal de Calama fue inaugurado en 1952, construido por la familia Abaroa para el uso deportivo local, con infraestructura básica y sin estándares profesionales. Con la fundación del club Cobreloa en 1977, el recinto fue adaptado para albergar fútbol profesional, convirtiéndose durante décadas en escenario de competencias nacionales e internacionales, aunque siempre con limitaciones estructurales.

A lo largo de los años existieron diversos intentos por renovar el estadio, pero ninguno logró consolidarse como un proyecto serio y completamente financiado. Esa situación comenzó a cambiar durante la década de 2010, cuando la Municipalidad de Calama, encabezada por Esteban Velásquez, impulsó decididamente la construcción de un nuevo recinto deportivo.

La gestión política detrás del proyecto

Según ha relatado el propio Velásquez en distintas instancias, el proyecto del nuevo estadio no formaba parte inicialmente de los planes nacionales de infraestructura deportiva durante el segundo gobierno de la entonces Presidenta Michelle Bachelet. Esto derivó en múltiples gestiones ante el Instituto Nacional del Deporte (IND) y autoridades de gobierno.

Posteriormente, la iniciativa fue incorporada al programa Chileestadios, permitiendo avanzar en el diseño y financiamiento. Durante ese proceso, se realizaron reuniones con la Subsecretaría de Deportes y con el entonces Presidente Sebastián Piñera, incluyendo gestiones con Gabriel Ruiz-Tagle, quien ejercía como Subsecretario de Deportes. Un primer diseño de bajo costo fue descartado por considerarse insuficiente para las necesidades de la ciudad, optándose finalmente por un proyecto acorde a estándares FIFA.

La mirada desde la memoria deportiva local

Desde el mundo del deporte comunal, el proceso de construcción del nuevo estadio dejó recuerdos profundamente emotivos. Así lo expresa Martín Navarro, presidente de la FEDEMU, quien vivió de cerca el fin del antiguo estadio y el nacimiento del nuevo recinto.

“Los recuerdos de la nueva construcción del nuevo estadio para Calama, son sentimientos encontrados; un poco nostalgia, un poco pena ver terminar el ciclo de una historia del estadio municipal, pues afortunadamente tuve grandes alegrías jugando por la selección del colegio básico, grupo escolar número uno. Después defendiendo los colores del Liceo Emblemático B9 de Calama”, relata.

Navarro añade que el antiguo estadio también fue parte importante de su formación deportiva:

“Como yo practico atletismo, en ese tiempo también tuve la suerte de haber competido en la pista de tierra que tenía el municipal de Calama. Por ahí venía la nostalgia cuando se empieza a desarmar el estadio para dar comienzo a la nueva construcción”.

Pese a la pena que significó la demolición, el dirigente destaca la ilusión que generó el nuevo proyecto:

“Como toda nueva construcción, sabemos que hay que dar paso a la modernización. Aparte de la pena y la tristeza venía una alegría que te da la ilusión de poder tener un nuevo estadio para Calama, que sabemos que principalmente debe ser utilizado por un equipo emblemático de nuestra ciudad y de nuestro país también”.

Financiamiento, dificultades y consulta ciudadana

El proyecto significó una inversión superior a los 12 mil millones de pesos, financiados principalmente con recursos sectoriales del IND. En 2012 se aprobó definitivamente el diseño y, en 2013, se concretó la demolición del antiguo estadio para dar paso a la nueva obra.

Durante la construcción se registraron importantes dificultades, luego de que la empresa a cargo abandonara el proyecto y se declarara en quiebra, generando retrasos y nuevas gestiones administrativas para retomar las faenas.

En octubre de 2014, el municipio realizó una consulta ciudadana para definir el nombre del recinto. La opción ganadora fue “Zorros del Desierto”, propuesta por el ciudadano Yery Luza, en alusión al zorro culpeo característico de la zona y al histórico apodo de Cobreloa y su hinchada. Asimismo, las tribunas fueron bautizadas con nombres ligados al fútbol y la historia local.

Puesta en marcha y significado para Calama

El estadio fue finalizado en su etapa principal y comenzó a operar en abril de 2015. Su primer partido oficial se disputó el 18 de abril de 2015, con triunfo de Cobreloa por 3-1 frente a Deportes Antofagasta en el Torneo de Clausura.

Desde entonces, el Estadio Zorros del Desierto se ha consolidado como un símbolo de identidad para Calama y su comunidad deportiva. Más allá de lo futbolístico, la obra quedó marcada como testimonio de una gestión que logró sobreponer los intereses de la ciudad por sobre las diferencias políticas, demostrando que el diálogo institucional puede traducirse en infraestructura duradera y significativa para las regiones.

Deja un comentario