
El grato ambiente que se siente actualmente en el restaurante no fue siempre así, pues durante la dictadura militar, fueron perseguidos y allanados en varias oportunidades.
Augusto Pinochet denominó a sus opositores como “Canallas”, calificativa que en el recinto se adoptó con orgullo y desde ahí comenzó su historia.
En 1980, “El Rincón de los Canallas” fue utilizado como reuniones de amigos durante el toque de queda. La poca seguridad y la constante vigilancia de los militares lo convirtieron en un lugar de resistencia, en donde para poder ingresar, debían utilizar el santo y seña: “Canalla llamando a Canalla”.
El socio número 1 es Don Víctor Painemal Martinez, quien llegó desde Temuco al Club de La Unión para liderar el grupo de los garzones más gozadores de la vida.
El acoso del régimen dictatorial finalmente logró su objetivo y fueron clausurados el 31 de diciembre de 1983. Tras el cierre, cientos de personas, clientes y amigos realizaron colectas para reabrir el recinto, lo que se logró el 20 de mayo de 1984.
Luego de recuperar la democracia, se convirtió en un lugar habitual por personas opositoras a Pinochet y ciudadanos amantes de la libertad.
Actualmente, funciona como restaurante como comidas típicas chilenas, música de protesta y lealtad. Entre los asistentes y los camareros se denominan “canallitas” ¡Puros cracks!