Nuevo impulso para la construcción de un mundo más solidario

El Papa Francisco llegó este sábado, 30 de marzo, a Rabat, la capital del Reino de Marruecos, para efectuar una visita histórica a este país árabo-musulmán, situado en el norte del continente africano. Esta visita, fue calificada por el Papa, antes de su viaje, de importante oportunidad para desarrollar aún más el diálogo interreligioso y el entendimiento mutuo entre cristianos y musulmanes.

A su llegada, el Papa Francisco fue recibido por Su Majestad el Rey Mohamed VI, “Amir al- Muminin”, Emir de los creyentes y se trasladaron a la explanada de la mezquita Hassan en Rabat, donde las dos autoridades pronunciaron su discurso.

En su discurso pronunciado en cuatro idiomas: árabe, español, inglés y francés, el Rey Mohammed VI califica este día como excepcional “Excepcional porque está marcado por la llegada de Su Santidad el Papa Francisco I. Excepcional también porque me recuerda la visita histórica del Papa Juan Pablo II a Marruecos” y considera que “la llegada del Soberano Pontífice se inscribe en la continuidad de las relaciones establecidas hace décadas entre Marruecos y el Vaticano”.

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El Rey Mohammed VI llamó a un mejor conocimiento entre las religiones monoteístas como sublime arma contra el radicalismo, dice: “El diálogo entre las religiones de Abraham es manifiestamente insuficiente hoy en día” y subrayó que “el radicalismo, sea religioso o no, se asienta en el desconocimiento del otro, en la ignorancia del otro, en la mera ignorancia”.

El Emir de los creyentes propuso la educación como herramienta necesaria para un mejor conocimiento de la religión “Es hora de que la religión deje de ser para siempre una coartada para aquellos ignorantes, para esta ignorancia y para esta intolerancia”.

En su discurso, El Papa Francisco agradeció la calurosa acogida en Marruecos: “Me alegro de pisar el suelo de este país, rico en tantas bellezas naturales, custodio de vestigios de antiguas civilizaciones y testigo de una historia fascinante”.

Su Santidad llamó a respetar las riquezas de cada pueblo e insistió en la necesidad de “unir nuestros esfuerzos para dar un nuevo impulso a la construcción de un mundo más solidario, más comprometido en el empeño honesto, valiente e indispensable por un diálogo que respete las riquezas y particularidades de cada pueblo y de cada persona”.

Para el Papa, el diálogo entre los pueblos es “el camino que estamos llamados a recorrer sin cansarnos nunca, para ayudarnos a superar juntos las tensiones y las incomprensiones, las máscaras y los estereotipos que conducen siempre al miedo y a las contraposiciones”.

Con la visita del Papa Francisco, Marruecos demuestra, de nuevo, a todo el mundo que es un país de paz, de tolerancia, de fraternidad y de diálogo. Esta visita es un paso más para la consolidación del diálogo y de  paz, no solamente entre los cristianos y musulmanes, sino entre toda humanidad.