Durante casi 18 años, la familia de Mariana Loreto Sepúlveda León buscó saber qué ocurrió con ella.
Hubo campañas, querellas, sospechosos, excavaciones, cambios en la investigación y hasta una reconstitución de escena realizada 13 años después de su desaparición. Pero ninguna de esas diligencias permitió establecer de manera definitiva qué había sucedido con la joven de 19 años que una mañana de agosto de 2008 salió desde su casa en Conchalí y nunca regresó.
Ahora, casi dos décadas después, el caso enfrenta uno de sus giros más inesperados.
Durante la noche de este domingo, un hombre de 42 años llegó voluntariamente hasta la 5ª Comisaría de Conchalí y afirmó ante Carabineros ser responsable de la muerte y desaparición de Mariana. Tenía 24 años al momento de los hechos y era vecino de la joven.
La confesión, sin embargo, no implica por ahora que el crimen esté esclarecido. La Fiscalía Centro Norte instruyó diligencias al OS9 de Carabineros para establecer si el relato entregado por el sujeto corresponde efectivamente a lo ocurrido.
Una mañana de 2008 y una búsqueda que nunca terminó
Mariana desapareció el 29 de agosto de 2008, cuando salió de su domicilio en el pasaje Logroño, en Conchalí, para dirigirse al Colegio Pitágoras de Independencia.
Debía encontrarse con una amiga antes de continuar juntas hasta el establecimiento, pero nunca llegó.
Solo días después de su desaparición, su familia ya realizaba campañas públicas para encontrarla. En aquella época, su padre, Luis Sepúlveda, pedía públicamente que quien supiera dónde estaba su hija permitiera que regresara a casa.
Con el paso de los meses, la desesperación comenzó a transformarse también en críticas hacia la investigación.
En diciembre de 2008, su padre denunció públicamente sentirse abandonado por las policías y cuestionó la falta de avances concretos en las diligencias para encontrarla.
En mayo de 2009, la Municipalidad de Conchalí incluso presentó una querella contra quienes resultaran responsables, mientras Marta León, madre de Mariana, continuaba pidiendo saber qué había pasado con su hija.
Diligencias que llegaron años después
Con el paso del tiempo, el caso atravesó distintas líneas investigativas.
Una de ellas apuntó durante años a otro exvecino del sector que tenía antecedentes por delitos sexuales. En 2020 se reactivaron diligencias en una vivienda ubicada a pocas casas del domicilio de Mariana, pero nuevamente no hubo una respuesta definitiva.
La investigación llegó incluso a permanecer interrumpida durante un periodo, hasta que la familia logró que el caso fuera retomado.
En agosto de 2021 ocurrió una de las diligencias más llamativas: se realizó por primera vez una reconstitución de escena, cuando ya habían transcurrido 13 años desde la desaparición.
La propia familia manifestó entonces que esperaba que después de esa diligencia aparecieran finalmente antecedentes concretos. Marta León sostuvo además públicamente que en años anteriores las cosas no se habían hecho como correspondía.
Reportajes posteriores volvieron a poner el foco sobre las falencias del caso: cambios de fiscales, diligencias inconclusas y distintas líneas investigativas que avanzaron poco durante más de una década.
Y todavía en 2025, a casi 17 años de la desaparición, Marta León seguía cuestionando públicamente la forma en que se habían desarrollado las primeras diligencias y la falta de resultados concretos.
La confesión que aparece 18 años después
El nuevo antecedente surgió sin una detención previa ni un hallazgo policial que permitiera resolver el caso.
Fue el propio hombre quien acudió a Carabineros.
De acuerdo con antecedentes conocidos hasta ahora, aseguró que mantenía una supuesta relación con Mariana y que el día de su desaparición ambos discutieron en su domicilio. Según su versión, allí le habría dado muerte y posteriormente habría ocultado su cuerpo dentro de la propiedad.
El sujeto también habría afirmado que años después, en 2013, retiró los restos desde el lugar y los depositó entre basura, perdiéndose desde entonces su ubicación.
Asimismo, habría explicado que decidió hablar producto de un sentimiento de culpa y porque no quería morir sin contar lo sucedido.
Todos estos antecedentes corresponden por ahora únicamente a su relato y todavía deben ser comprobados por los investigadores.
La versión incluso ha generado dudas entre algunos vecinos del pasaje, quienes han cuestionado públicamente aspectos de su testimonio y la supuesta relación que habría mantenido con Mariana.
Una confesión todavía no es una respuesta
Por ahora, el OS9 de Carabineros trabaja bajo instrucciones de la Fiscalía Centro Norte para verificar los antecedentes aportados por el hombre.
El inmueble donde vive fue objeto de diligencias mientras los investigadores intentan determinar si existen elementos objetivos capaces de respaldar su confesión.
El caso, por tanto, sigue abierto.
Pero el contraste resulta inevitable: durante 18 años la familia de Mariana buscó una respuesta que ninguna de las distintas diligencias investigativas consiguió entregar de manera definitiva. Ahora, el antecedente que podría acercarlos por primera vez a conocer la verdad provino de un hombre que decidió caminar hasta una comisaría y hablar.
Si su relato logra ser corroborado, también quedará abierta una pregunta inevitable: cómo un crimen que, según esa misma versión, habría ocurrido a escasos metros del domicilio de Mariana pudo permanecer sin esclarecer durante casi dos décadas.