Era, precisamente, el fondo para quienes buscaban menos riesgo.
Durante años, el Fondo E fue presentado por el sistema previsional como la alternativa más conservadora entre los multifondos: con menores expectativas de rentabilidad, pero también con menor exposición a fluctuaciones propias de inversiones más riesgosas.
Esa característica resulta especialmente relevante para trabajadores próximos a jubilar y personas ya pensionadas, quienes disponen de menos tiempo para recuperarse frente a eventuales pérdidas.
Sin embargo, durante 2026 ocurrió justamente lo que ese segmento intenta evitar.
Entre enero y septiembre, el Fondo E acumula una caída real de 10,39%, afectado, entre otros factores, por millonarias posiciones asumidas por las AFP mediante instrumentos derivados conocidos como swaps de tasas de interés.
La estrategia buscaba beneficiarse de una caída de las tasas de largo plazo en Estados Unidos.
Pero las tasas subieron y esas posiciones comenzaron a registrar importantes valorizaciones negativas.
El fondo más conservador y una apuesta en Estados Unidos
Los swaps son instrumentos financieros utilizados para administrar y modificar la exposición de una cartera frente a movimientos de las tasas de interés.
En este caso, las administradoras tomaron posiciones que podían generar resultados favorables si las tasas estadounidenses descendían.
Según una investigación de la Unidad de Investigación de BioBioChile, la estrategia comenzó a adquirir relevancia después de los retiros previsionales de 2020 y se intensificó especialmente durante 2024 y 2025.
El escenario esperado finalmente no ocurrió.
La subida de las tasas deterioró esas posiciones y amplificó el impacto sobre los fondos de renta fija, incluido el Fondo E.
La situación resulta especialmente controvertida porque se trata justamente del fondo considerado más conservador dentro del sistema.
Pensionados tienen restringido el acceso a los fondos A y B
El efecto adquiere todavía mayor relevancia para quienes ya están jubilados.
La normativa previsional chilena no permite que los pensionados mantengan sus ahorros previsionales obligatorios en los fondos A y B, considerados de mayor riesgo. Sus alternativas se encuentran restringidas a los fondos C, D y E.
La razón detrás de esa limitación es precisamente proteger a quienes disponen de menos tiempo para recuperarse ante pérdidas significativas.
Pero ahí surge una de las principales contradicciones del episodio: quienes tienen menos capacidad para soportar una caída fueron orientados hacia alternativas conservadoras y ahora enfrentan un retroceso de dos dígitos en el Fondo E.
La situación resulta especialmente sensible para quienes reciben una pensión mediante retiro programado.
En esa modalidad, los recursos continúan invertidos en la cuenta individual y el monto de la pensión se recalcula periódicamente considerando, entre otros factores, el saldo disponible y la rentabilidad obtenida.
Por lo tanto, una disminución sostenida del saldo puede terminar reflejándose en los futuros recálculos de sus pensiones.
Y a diferencia de un trabajador joven, una persona ya jubilada no dispone necesariamente de décadas de nuevas cotizaciones y rentabilidad futura para esperar una eventual recuperación.
Los ejecutivos que estaban al mando
Una investigación publicada por BioBioChile, cuyos antecedentes fueron recogidos también por The Clinic, identificó a quienes encabezaban las gerencias generales y de inversiones de las siete AFP mientras se desarrollaba esta estrategia.
Según los documentos revisados por el citado medio, AFP Capital concentraba las mayores valorizaciones negativas a mayo, con aproximadamente US$759,3 millones.
Su gerente general es Renzo Vercelli Baladrón, mientras la Vicepresidencia de Inversiones está encabezada por Francisco Guzmán Molina.
Solo los contratos de Capital con Morgan Stanley y Bank of America registraban valorizaciones negativas cercanas a US$245 millones y US$232 millones, respectivamente.
La segunda administradora era Cuprum, con aproximadamente US$677,7 millones. Su gerente general es Martín Mujica Ossandón y el área de inversiones está encabezada por Andrés García Lagos.
En ProVida, las valorizaciones negativas alcanzaban cerca de US$624 millones. Su gerente general es Santiago Donoso Hüe, mientras Patricio Muñoz Reinoso dirige el área de inversiones.
Habitat registraba aproximadamente US$512 millones, con Max Sichel Day como gerente general y Rodrigo Nader López a cargo de inversiones.
En Modelo, las cifras llegaban a unos US$225 millones, con Andrés Flisfisch Camhi como gerente general y Andrés Balassa Pavez encabezando inversiones.
PlanVital presentaba aproximadamente US$211 millones, bajo la gerencia general de José Joaquín Prat Errázuriz y con Diego Dziekonski a cargo de inversiones.
Finalmente, AFP Uno exhibía una exposición considerablemente menor, con cerca de US$13,4 millones. Su gerente general es Teo Colombo Santorsola y Guillermo Marín Bull dirige el área de inversiones.
Estas cifras corresponden a valorizaciones negativas de las posiciones revisadas y no necesariamente a pérdidas ya realizadas en su totalidad.
AFP no respondieron quién autorizó las operaciones
Una pregunta fundamental continúa abierta: quiénes aprobaron específicamente estas inversiones dentro de cada administradora.
BioBioChile consultó a Capital, Cuprum, Habitat, ProVida, PlanVital y Modelo quiénes visaron las operaciones con swaps, cómo se adoptó la estrategia y si existen sanciones, procesos internos o cambios de ejecutivos a raíz de sus resultados.
Hasta el cierre de aquella investigación, ninguna de las administradoras consultadas había respondido.
Las decisiones de inversión de esta magnitud no recaen exclusivamente en una persona y participan distintos equipos, comités y áreas de las compañías.
Sin embargo, las gerencias de inversiones tienen un papel central en el diseño y ejecución de la asignación de activos, mientras decisiones de gran relevancia necesariamente involucran a los niveles superiores de las administradoras.
Superintendencia inicia proceso sancionatorio contra las siete AFP
La controversia escaló este martes luego de que la Superintendencia de Pensiones anunciara el inicio de un proceso sancionatorio contra las siete administradoras del sistema: Capital, Cuprum, Habitat, Modelo, PlanVital, ProVida y UNO.
El regulador busca determinar si las AFP incumplieron su deber de lealtad y diligencia en la administración de los recursos previsionales, particularmente en relación con las fuertes caídas registradas por los fondos E y D.
La investigación apunta a establecer si las administradoras cumplieron con sus obligaciones legales de procurar una adecuada rentabilidad y seguridad en las inversiones de los fondos que administran.
El proceso agrega una nueva dimensión al caso: ya no se trata únicamente de evaluar si la estrategia con derivados terminó siendo acertada o equivocada, sino de establecer si las AFP cumplieron correctamente sus obligaciones al administrar los ahorros previsionales de millones de personas.
¿Por qué siete AFP apostaron en la misma dirección?
Otro cuestionamiento permanece pendiente.
Las siete administradoras terminaron expuestas a una estrategia similar frente al comportamiento de las tasas estadounidenses.
Hasta ahora no existen antecedentes públicos que permitan afirmar que hubo coordinación entre ellas, pero la coincidencia ha reabierto el debate sobre el llamado “efecto manada”.
Este fenómeno ocurre cuando distintas administradoras adoptan estrategias similares para evitar alejarse demasiado de la rentabilidad promedio del mercado, disminuyendo además el riesgo reputacional de una apuesta individual que pueda terminar mal.
La Fiscalía Nacional Económica fue consultada por BioBioChile respecto de una eventual investigación en esta materia, pero evitó pronunciarse.
El largo plazo no es igual para todos
Desde la industria de las AFP han defendido que las operaciones se realizaron dentro de la normativa y han insistido en que los fondos previsionales deben analizarse con una perspectiva de largo plazo.
Pero precisamente ahí aparece una de las principales interrogantes que deja esta crisis.
El largo plazo no significa lo mismo para un trabajador de 30 años que para una persona de 70 años que ya está jubilada.
El primero dispone potencialmente de décadas de nuevas cotizaciones y ciclos de mercado para intentar recuperar una pérdida.
El segundo no.
Y justamente por esa razón existen restricciones que impiden a los pensionados elegir los fondos A y B y que históricamente han impulsado a las personas próximas a jubilar hacia alternativas más conservadoras.
La caída del Fondo E deja así una contradicción difícil de ignorar: el fondo destinado a quienes buscaban mayor seguridad terminó acumulando una caída real de 10,39%, en medio de una estrategia financiera ligada a las tasas de interés de Estados Unidos.
Mientras la industria insiste en observar los resultados en el largo plazo, para miles de adultos mayores y pensionados ese horizonte es considerablemente más corto.
Ahora, además, será la propia Superintendencia de Pensiones la que deberá determinar si las siete AFP cumplieron efectivamente con sus deberes de diligencia, lealtad y seguridad en la administración de los ahorros previsionales de los chilenos.