Impuestos y reforma tributaria: El prejuicio de la ignorancia

A menudo, en las conversaciones de sobre mesa, entre medio de conversaciones donde las personas suelen hacerse las víctimas para llamar la atención o hablan de algún problema social del cual poco les importa pero lo vieron en la tv, sale a flote el típico tema: “la bencina está muy cara, estos políticos ladrones hasta cuando nos están robando subiendo los impuestos”. Que clásico que suena aquello, que familiar. Casi tan familiar como tu abuela hablando de tu niñez, es un tema que actualmente incluso ve la luz en medio de un carrete, cuando quien escribe un poco ebrio conversa y se queja con sus amigos el precio de los cigarros y ahora más aún del alcohol.

impuestosLos impuestos son un sinónimo de contribución, es un porcentaje, para algunos valioso y para otros indiferente de dinero para entregársela al estado, que es tan bueno con nosotros, que por entregarles nuestra ofrenda, él como nuestro “Dios económico” nos dará beneficios y nos mantendrá bien aventurados y nos ayudará en un par de situaciones en donde en nuestra triste soledad monetaria ellos nos puedan iluminar.

Actualmente y con la reforma tributaria que se pretende implantar en el estado reciente. ¿Por qué necesitamos una nueva reforma tributaria? Podría decirse manera romántica y falsa, que nuestro gobierno de turno quiere entregarnos muchas cosas, quiere construir muchas cosas, quiere ayudarnos a tener un mejor vivir y mejores comodidades. Nada es gratis estimados. Nada. Es por esto, que debido a que las cosas que nos ofrecen se tienen que costear con nuestro dinero. Es el sueldo que pagamos a estos grandes pensadores para que ellos tomen las decisiones y nos ayuden justo en lo que nosotros queremos o justo en lo que nos hace falta. Sarcasmo gracias.

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Frente a este clima tan esperanzador y bello por lo demás, hay un par de cosas que de verdad son un 20% asertivas dentro de esta reforma. El aumento en los impuestos a las empresas que aumentará en un cinco por ciento, el apoyo a las pequeñas empresas que son las pymes, el incentivo al ahorro (que es contraproducente incluso visto ahora) y por sobre todo la extinción del FUT un bonito regalo que dejó un dictador simpático en nuestro país.

Además de estas poquillas cosas que se pretenden lograr y que verdaderamente nos beneficiarán, quiero creer en que los objetivos de este nuevo proyecto tributario, que son cuatro y por lo menos un poco más transparentes que los vidrios polarizados de los autos de los políticos. Esencialmente me gustaría que pusiéramos los ojos en la “equidad tributaria” que es otro gran descubrimiento de nuestros políticos, y el cumplimiento de los pagos correspondientes, para que seamos todos amigos y no hallan malos entendidos, esos son actos feos que hablan mal de quienes vienen. También tener ojo en el incentivo a la inversión y al ahorro. En lo personal no quiero guardar dinero, eso se inventó para gastarlo y para “disfrutarlo” e invertirlo… No tengo tanto dinero como para jugar a los inversionistas, ni tampoco tan soñador como los ingenieros comerciales, quizás solamente quiera gastarlo para poder sobrepasar el aumento de los impuestos a los alcoholes. Tema del que aún me cuesta hablar debido a mi dolor espiritual.