#AunLaLlevan: La campaña que denuncia falta de diversidad en la prensa

¿Por qué Pinochet?

De seguro te preguntarás por qué usamos la figura de quien falleció hace ya más de una década para hablar del sistema de medios de comunicación en Chile. No es que queramos volver al pasado, es simplemente ese pasado el que amarra nuestro presente y futuro.

Transcurridos 25 años del fin de la dictadura, los principales medios de comunicación en Chile (principalmente en el ámbito de los medios escritos) son fruto de una convergencia de factores que les permiten hoy decirnos qué ver, qué escuchar, qué leer. Y, quizás peor aún, qué NO ver, qué NO escuchar, qué NO leer. En el fondo, controlan uno de los principales espacios de información, socialización y educación de una sociedad.

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El primer aspecto es el modelo de mercado a ultranza extrapolado al sistema de medios de comunicación. Hoy por hoy solo si un ciudadano o una organización se adapta a las leyes del mercado, es posible que pueda solventarse en el sistema mediático. Algo que en Chile parece un sentido común, en otras naciones no lo es. En otros países, a través de impuestos, apoyo estatal o sistemas especiales existen muchos medios que no deben adaptarse a tales condiciones y entregan un servicio fundamental para la sociedad en términos de contenidos informativos de calidad y esenciales, y de diversidad y pluralidad. ¿Alguien puede decir que hoy en nuestros principales canales de TV, radios y periódicos aloja Chile? La respuesta es no.

El segundo se relaciona también con el mercado, pero bajo un paraguas más ideológico. Existen importantes grupos económicos que se beneficiaron con el sistema impuesto a partir de 1973 que controlan en forma directa o indirecta los medios de comunicación, y que imponen su visión de sociedad. Estos, en múltiples ocasiones, defienden sus intereses económicos e ideológicos por sobre el interés público. A esto se agregan los grupos económico que a través de la publicidad deciden cuáles medios existen y cuáles no.

Y en tercer lugar, tenemos que durante la dictadura se censuró a gran parte de los medios de comunicación en Chile. Los que se mantuvieron por ser proclives al gobierno de la época, y que recibieron apoyo de este, se instalaron como los principales medios de comunicación del país, lo cual para este tipo de instituciones es fundamental ya que les ha permitido posicionarse como los más importantes y de trayectoria. Si a esto agregamos que los pocos medios de comunicación que lograron romper el cerco informativo fueron, literalmente, dejados a la deriva por las políticas mercantilizadoras de los gobiernos democráticos, llegamos al panorama actual.

Está claro que existen múltiples experiencias innovadoras y excepcionales de medios que en televisión, radio y prensa escrita, y fundamentalmente el sistema digital, han logrado romper el círculo vicioso heredado de la dictadura. Pero las políticas no pueden basarse en excepciones, deben hacerlo en la facilitación para el ejercicio de un derecho como lo es el de la comunicación, en sus componentes de libertades de prensa y expresión, y acceso a la información.

Porque lo que pretendemos con las propuestas de democratización de las comunicaciones es precisamente eso, terminar con el simbólico legado de Pinochet en el sistema mediático nacional.

Colegio de Periodistas de Chile