Un paso cada día

imageTras dos meses y medio del atropello que me produjo 3 fracturas en 3 extremidades, hoy mis huesos y músculos son más fuertes que nunca y pude dejar la silla de ruedas que se convirtió en mis pies para comenzar a dar mis primeros pasos.

La sensación de avanzar por tus propios medios al comienzo era aterrador, pensar que todo el peso de tu cuerpo debían sostenerlo tus propias piernas que una vez viste maltratadas e inutiliza les era una idea que producía miedo.

Caminar era algo que deseaba mucho y me preparaba psicológicamente para hacerlo, pensaba que no podría ser tan complicado y que probablemente podría retomar mi vida normal más pronto de lo esperado. Descubrí que en realidad el cuerpo puede ser muy frágil y que cada momento de la recuperación es vital y necesita de mucho tiempo, afortunadamente he formado mucha paciencia durante todo el proceso.

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Al levantarme de la silla de ruedas y utilizar los bastones para elevarme descubrí dos cosas: Que mis extremidades quebrada ya funcionaban de forma firme y segura y, además, que soy más alto de lo que pensaba, pero eso es otro cuento.

Utilizar los bastones fue algo más bien instintivo y la libertad de mover una pierna tras la otra producía una sensación de trabajo cumplido inconmensurable. Los recuerdos de los dolores al tratar de utilizar todo el rango de la rodilla o ver la extensión de un codo que antes no podía esforzarse es realmente gratificante.

Estoy dando mis nuevos primeros pasos de mi nuevo aprendizaje a caminar, son pasos imperfectos que, a a mis ojos y a los de los míos, son perfectos.

Me gusta repetir para nunca olvidar que todo el mundo no aprecia el hecho de poder caminar, pues yo no, ahora nunca más, porque se lo mucho que cuesta y lo afortunado que soy de volver a hacerlo.