Miss Peregrine y los niños peculiares… el cine de Tim Burton se ha estancado

Sin la magia de sus películas maduras –como ‘El joven manos de tijera-, Tim Burton regresa a sus obsesiones habituales: mundos abigarrados y góticos con personajes extravagantes. Una muestra de cómo un gran director pierde la brújula y sucumbe a su propia leyenda.

primer-trailer-de-el-hogar-de-miss-peregrine-para_largeTim Burton, el otrora notable director de obras maestras como ‘El joven manos de tijera’ y de esas espléndidas reflexiones del tipo ‘El Gran Pez’, ha dado tumbos en su carrera reciente, en especial porque pareciera que se ha quedado atrapado en su universo gótico que alguna vez fue fantasía pura, pero que ahora se torna un tanto repetitivo.

A propósito de su nueva película, ‘Miss Peregrine y los niños peculiares’, Burton demuestra que su cine se ha estancado: ya no es el cineasta capaz de deslumbrar a los espectadores ni de imponerse en la taquilla con su otrora gloriosa inventiva visual.

Su cine actual tiene un sello personal, eso nadie puede negarlo, pero parece agotado en la forma, en los detalles, en ese mundo fantasioso que resulta atractivo pero no delirante en donde se evidencia como una repetición de aquello que en otro tiempo fue su marca registrada: los relatos góticos y oscuros que disfrutaban los adultos más que los propios niños.

Publicidad

Lo anterior resulta una lástima, considerando que en su primer tiempo con ‘Beetlejuice’ o con ‘Batman’, por ejemplo, destilaba ironía, creatividad visual y una ácida mirada sobre la naturaleza humana perdida en sus películas más recientes (y desastrosas) como ‘Alicia en el País de las Maravillas’ o la nueva versión que realizó para ‘El planeta de los simios’.

Este cineasta tiene un pasado más que notable con piezas de diferentes fuentes, unidas por la manera en que creaba un mundo distintivo, donde el gótico y los escenarios característicos de los cuentos terroríficos clásicos se daban la mano. Ahí están por ejemplo piezas como ‘La leyenda del jinete sin cabeza’  o ‘Charlie y la fábrica de chocolate’, en donde su genialidad se evidenciaba sin esfuerzo.

En cambio, al ver detenidamente ‘Miss Peregrine y los niños peculiares’ queda más que evidenciado una especie de flojera para crear la fantasía, una pesadez para llevar la historia hacia límites insospechados y todo termina siendo un bonito ejercicio de efectos especiales, pero nada nuevo en su propio universo fílmico.

En este filme, parte del tópico del adolescente incomprendido, con una familia que no logra comprender que este muchacho, marcado por las historias que le ha contado su abuelo, es un ser diferente, un miembro más de un selecto grupo de niños con características especiales, ciertos dones extraordinarios que los obligan a vivir en un mundo paralelo al nuestro donde el tiempo se ha congelado.

Si bien aparecen algunas leves demostraciones de su toque de genialidad (especialmente en la creación de las escenografías), no hay más que una simpática historia infantil poblada por niños denominados peculiares por sus habilidades que son asombrosas: niños invisibles, chicos que disparan abejas, una muchacha voladora u otra que provoca el fuego, entre muchos más, que  resultan una suerte de resumen de ese mundo que tanto apasiona a Burton. Y son esos toques de genialidad lo que redime del fiasco al conjunto, aunque ya no tenga la fuerza ni la inspiración que tuvieron sus películas de madurez. Y esto se agrava porque Burton utiliza un guión en extremo confuso, donde existen demasiadas explicaciones, lo que resta a su película de un ritmo especial o de una audacia mayor.

También se echa de menos su capacidad para elegir a sus actores y dotarles de personajes entrañables: acá no destacan sus intérpretes desde ningún punto de vista y se desperdicia el talento de actores del calibre de Judi Dench, Samuel L. Jackson o Terence Stamp. La única que sale airosa de este aspecto es Eva Green, que lejos se convierte en el personaje mejor definido y más fascinante de todo el cuento.

Y lo que resulta más incomprensible es que.se permita deslices como usar esqueletos animados que en la película clásica ‘Jasón y los argonautas’ (1963) eran notables pero que ahora parece como un remedo inexcusable para un director que antes fue capaz de crear elementos mucho más nobles y sugestivos.

Si éste fuera la película de un director desconocido o debutante sería una delicia. El problema es que es de Tim Burton quien, demasiado temprano nos entregó piezas fílmicas tan potentes que ahora definitivamente parece perdido en una fórmula ya probada pero que no entrega nada nuevo.