#EstePolvoTeMata o negarse a ser engañados

CapturaEl año 2011, estudiando un postgrado en Barcelona, tuve la oportunidad de conocer una novel teoría crítica del discurso denominada Crítica como sabotaje, cuyo desarrollo teórico le pertenece al Dr. valenciano Manuel Asensi Pérez. En líneas generales, esta propuesta emergente señala que, en la actual era de post-globalización, todo ejercicio crítico que relaja sus dispositivos de análisis corre el riesgo de anularse, de “dejarse engañar”, deviniendo en una crítica “muda”. Asensi, por el contrario, plantea que una crítica eficaz (y eficiente) debe ser virulenta,  efectuar un sabotaje, en el sentido etimológico del término (del francés sabotage: fabricar zapatos, colocar rieles), de modo tal de evidenciar las estrategias con las cuales “el poder” construye significado e ideología. Y vaya que construye ambos elementos. Sí. Estamos hablando de política. Pero también de ecología y promoción de cultura cívica.

Lo anterior dice relación tras sostener una conversación muy enriquecedora con  un gran amigo profesor de Filosofía y Consultor Educacional, Ricardo Díaz Cortés, quien me narraba del éxito de una campaña iniciada por él intitulada este polvo te mata, situación que lo tenía muy inquieto, pues conociéndolo, es enemigo de la vanagloria. Me habita la certeza de su propósito noble de sensibilización frente a la problemática ambiental y ese éxito no puede en modo alguno ser instrumentalizado, ni ignorado por nuestras autoridades o, peor aún, negado por las empresas involucradas en el conflicto, dada su Responsabilidad Social Empresarial (“todo conflicto es un conflicto de lenguaje”, cita Asensi).

Veo el primer vídeo de la campaña (viralizada ya en 1.900 mil personas) y veo a la (futura) ciudadana Cristina Díaz Tobar con las manos manchadas ejerciendo su derecho a reclamo y pienso en otro concepto asensiano clave: la adopción del punto de vista del subalterno y pienso en mi profesor, explicando que el hecho de estar abajo, de ser subalterno, es la mejor forma de darnos cuenta de algo, dada nuestra autonomía y descontaminación con las esferas de poder.

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Los autores de los videos y quienes han viralizado la campaña apuestan por la vida. Nada menos. Van ganando por paliza. Ya no es un problema de Antofagasta. Y por esta última razón me cuesta creer que una campaña con tal nivel de adhesión, sólo concite, hasta el momento, el silencio de nuestras autoridades. O que las personas/instituciones responsables de haber realizado la acción criticada por la campaña guarden un silencio a estas alturas francamente enervante (¿Sabrán que la biología habla? glosaba Asensi).

Por cierto, se trata de una noticia en desarrollo. Habrá que esperar su evolución. Por lo menos, aún cuando se han acotado a ultranza los espacios de lucha, aún permanecen los discursos como herramientas de análisis sociocultural. Manuel Asensi estará feliz cuando lo invite a participar. Yo también. Y mi vecino. El mundo nos observa.

Benjamín Guzmán Toledo.

Doctor en Teoría de la literatura y Literatura Comparada.

Universidad Autónoma de Barcelona.