Condenan a 12 años de cárcel a hombre que sacó un ojo a su ex pareja en Antofagasta

El Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Antofagasta condenó  a Rubén Amado Inarejo García a la pena de 12 años de presidio efectivo, como autor del delito de lesiones graves gravísimas en contexto de violencia intrafamiliar. Ilícito cometido en contra su ex pareja el 23 de mayo de 2016, en la ciudad. Producto de la agresión, la víctima perdió uno de sus ojos.

En fallo unánime (causa rola 440-2016), el tribunal –integrado por las magistradas Paula Ortiz Saavedra (presidenta), Marcela Nilo Leyton  y Luz Oliva Chávez (redactora)– aplicó, además, a Inarejo García las accesorias legales de inhabilitación absoluta perpetua para cargos y oficios públicos y derechos políticos y la inhabilitación absoluta para profesiones titulares mientras dura la condena.

Asimismo, el tribunal condenó a Inarejo García a la pena accesoria contemplada en el artículo 9° letra b) de la Ley 20.066; es decir, la prohibición de acercarse a la víctima, a su domicilio, lugar de trabajo o estudio a una distancia no inferior a 100 metros, por el término de dos años, prorrogable a petición de la víctima, si se mantienen los hechos que la justificaron.

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El fallo dio por acreditado, más allá de toda duda razonable, que en horas de la tarde del 23 de mayo de 2016, la víctima se encontraba en su domicilio, en el campamento Nuevo Amanecer acompañada de dos hombres, cuando llegó al lugar el agresor, quien irrumpió en la vivienda de manera prepotende y sostuvo un altercado con la víctima propinándole un golpe en su rostro con un objeto metálico contundente.

Este golpe le provocó un trauma severo ocular con vaciamiento del contenido del globo ocular, a consecuencia de lo cual se provocó pérdida permanente, total e irreversible del ojo izquierdo, además de una notable deformidad en el rostro de la víctima.

Durante el juicio, el imputado renunció a su derecho a guardar silencio y declaró  que estaba molesto ya que su ex pareja permanecía en la casa que ambos habían compartido conversando con dos hombres con lo que aparentemente había participado en una fiesta.

Explicó que días antes de la agresión había terminado la relación de pareja que sostenía con la víctima y por eso llegó al hogar a retirar sus pertenencias, ocasión en que recriminó a su ex pareja por estar allí con esos hombres. Reconoce que hubo empujones y golpes por ambos lados y que solamente se defendió golpeandola en la cara con un teléfono celular, pero que nunca tuvo intención de agredirla en un ojo.

Esta versión sin embargo fue controvertida por testigos y la propia víctima que explicaron que el imputado la agredió con la empuñadura de un arma de fuego.

La defensa solicitó recalificar el delito, lo que fue rechazado por los sentenciadores que acogieron la tesis fiscal de que se trata de un delito de lesiones graves gravísimas.

Atendida la extensión de la pena no se otorgaron beneficios sustitutivos por lo que el agresor deberá cumplir la pena de manera efectiva.