Joven antofagastino sufre un calvario al intentar visitar México

Sufrió trato humillante y vejatorio por parte de funcionarios de inmigración en ese país, quienes lo tuvieron encerrado e incomunicado durante más de doce horas. Finalmente fue deportado a Chile, sin recibir explicaciones ni excusas por parte de las autoridades mexicanas.

Policías en el Aeropuerto Internacional Benito Juárez , de México.
Policías en el Aeropuerto Internacional Benito Juárez , de México. (Imagen referencial)

Mientras en Chile muchos se reponían luego de la celebración del año nuevo durante la tarde del 1 de Enero, una situación completamente diferente vivía en el Aeropuerto Internacional Benito Juárez de Ciudad de México, el joven antofagastino Alfredo González (25), quién llegó a ese país para disfrutar de unas vacaciones y conocer a la familia de su novia, hecho que finalmente nunca pudo concretar.

Trabajé todo un año para visitar México“, cuenta Alfredo, indicando que llegó a tierras aztecas a  a las 13:50 horas (16:50 en Chile). Realizó la fila de inmigración como todos los pasajeros, portando su documentación en la que se indicaba que buscaba llegar al país como turista y que se quedaría la cantidad de días permitida por el Gobierno Mexicano.

No obstante, su documentación no convenció al funcionario del mesón de recepción de inmigración, por lo que se le pidió que fuera a una sala contigua, donde se le exigió rellenar un cuestionario detallando las razones de su viaje, actividades que realizaría, dinero que portaba y número de contacto en México. Este último dato, se encontraba en su laptop, sin embargo, no se le permitió acceder a él, siendo esta omisión, junto con la cantidad de días que planeaba estar en el país en relación al dinero que llevaba, el gatillante para que terminaran acusándolo de falsificación de datos.

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“Ocuparon un tono agresivo y una actitud intimidante en todo momento“, explicó Alfredo, indicando además que durante el proceso sus pertenencias fueron confiscadas por las autoridades del aeropuerto, dejándolo sin poder hacer uso de ellas por más de cuatro horas, en donde tampoco recibió comida. Asimismo, prohibieron que usara su computadora y su teléfono celular fue examinado por un guardia.

En el transcurso, uno de los guardias respondió su teléfono celular más de 15 veces, siempre mirándome de manera sospechosa y preguntándome en una ocasión si yo era “ese chileno”, para luego alejarse y retomar el conversar mientras me observaba” expuso el antofagastino.

Detenido

Alfredo junto a su novia Andrea.
Alfredo junto a su novia Andrea.

Pasadas cuatro horas de espera, el calvario del joven antofagastino estaba recién comenzando. Un guardia de seguridad fue designado como su “custodio”, siendo trasladado hasta el segundo piso del lugar, donde se encontraba inmigración.

Una mujer, con un tono más agresivo aun y gritándome, me explicó que  mi vuelo salía a las 7AM del día siguiente y que estaría detenido en el lugar. Pregunté una y otra vez cuales eran las razones, si podía hacer algo para cambiar la situación, si podían informarle a la madre de Andrea (su novia) y que necesitaba hablar con el Consulado Chileno“, explica Alfredo, añadiendo que sus peticiones fueron constantemente ignoradas.

Al contrario, el antofagastino aseguró que incluso los guardias se burlaban de su situación, exclamando que “estaba jodido” y que no podía hacer nada ante su deportación pues eran sus reglas y que además lo atacaron de forma psicológica.

Honestamente, temía por mi vida, sentía que en cualquier minuto iba a ser golpeado para  luego desaparecer y que nadie supiera más de mi, cuando mi único objetivo era conocer el país de la mujer que amo y con la cual me casaré. No representaba ni una amenaza para ni una persona en el lugar y mucho menos para el país“, aseguró el joven antofagastino.

Tuvieron que pasar largas horas para que Alfredo pudiese realizar la llamada que tanto imploró hacia el Consulado Chileno en México, donde le expusieron que “a pesar de ser totalmente injusto, no podía ser arreglado ni modificado, ya que inmigración ya había ingresado todos los datos” y que en definitiva, su deportación era irreversible.

Abuso de poder

Uno de los temas que más lamenta Alfredo,  es que debido a que sus pertenencias fueron incautadas desde un comienzo, no pudo registrar los hechos ni tampoco acceder a las identificaciones de los funcionarios mexicanos involucrados en un acto que califica como abuso de poder. “Pregunté por los nombre de todos los empleados, pero nadie me respondió, alegando que ya habían terminado sus turnos, que no podían entregarme los nombres o que no ubicaban a las personas realmente“, señaló.

Finalmente, luego de dormir en condiciones deplorables en la sala donde se encontraba privado de libertad, sin acceso a algo con que cubrirse ni su equipaje, los funcionarios mexicanos lo despertaron llevándolo sin más explicación ni pausa a su vuelo de deportación de regreso a Chile.

Actualmente el joven antofagastino se encuentra en Santiago, lamentándose aún por lo sucedido, decidido a que desde México se reciba alguna respuesta que le permita finalmente viajar a ese país y su situación marque un precedente para desde el país se adopten las medidas correspondientes y que ningún otro compatriota sufra una situación similar. “Comprendo que se deban tomar medidas de seguridad y control para inmigrantes, pero el trato, el asilamiento, la incomunicación, el negar información básica, negar una llamada, la agresividad y las condiciones deplorables son una total injusticia“, finalizó