La Intendencia Regional de Antofagasta dispuso una verdadera “cortina de hierro”

Las autoridades regionales se automarginaron de la fiesta ciudadana que se vivía fuera de sus oficinas
Mientras miles de atofagastinos convertían La Perla del Norte en una fiesta, manifestándose en forma pacífica por una nueva constitución que consagre la educación gratuita, una situación opuesta se vivía en la Intendencia Regional de Antofagasta, donde las autoridades permanecieron como minoría aislada.

 

Incluso antes de que llegara la histórica marcha pacífica a la intersección de las calles Prat con San Martín, la sede del Gobierno Regional ya se había convertido en un verdadero “búnker”, mientras un grueso contingente policial rodeaba por completo el edificio.

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Las puertas de la sede del Gobierno Regional fueron herméticamente cerradas a la ciudadanía y custodiadas celosamente desde su interior por el mismo personal de seguridad que protagonizó una violenta agresión a un equipo de Televisión Nacional el pasado jueves. En el interior del edificio, las autoridades permanecían practicamente escondidas y resguardadas ante la histórica manifestación y acto cultural que se desarrollaba a pocos metros. No obstante, algunos funcionarios no soportaron la curiosidad y se asomaron por algunas ventanas.

Algunos funcionarios de la intendencia no soportaron la curiosidad y rompieron la "cortina de hierro" dispuesta por las autoridades
Esta actitud alarmista ocasionó las sonrisas entre algunos de los que se manifestaban, mientras que otros destacaron que estas imágenes son una muestra elocuente de la poca sintonía que tienen las autoridades políticas con la ciudadanía.

Quienes si se divirtieron y no se mantuvieron escondidos dentro del edificio, además de los manifestantes, fueron algunos efectivos de carabineros, que rieron de buena gana cuando un improvisado “guanaco” hechizo fabricado por los estudiantes, se acercó a la puerta de la Intendencia Regional, mientras lanzaba agua y ayudaba a los presentes a refrescarse, además de parodiar las actitudes violentas que se han podido apreciar en otros lugares del país, hecho que en Antofagasta afortunadamente no aconteció.