Conmemoran la Matanza de la Plaza Colón: Cuando el centro de Antofagasta se tiñó de sangre

Diferentes actividades conmemorativas se desarrollarán en Antofagasta para conmemorar la masacre obrera de la Plaza Colón, ocurrida en 1906, donde entre 50 a 300 obreros que se encontraban en huelga pidiendo media hora para almorzar, perdieron la vida masacrados por las balas de personeros pudientes y comerciantes, además de la armada, con complicidad del gobierno.

Se trata de uno de los actos más brutales y cobardes que recuerde la historia antofagastina, pero es una de las más invisibilizadas de Chile tanto por la prensa como parte de los historiadores, según indican Claudia Moreno, Michel Garró y Miguel Villagrán, el equipo gestor de Matanza en tu Plaza, una iniciativa de recuperación patrimonial que articula acciones artístico-culturales conmemorativas en torno a la masacre, con el fin de sensibilizar a la comunidad de Antofagasta sobre esta historia y los procesos de organización del movimiento obrero de entonces, como también aportar a la comprensión también del estallido social que actualmente vivimos en todo el territorio.

Actividades

  • Las actividades conmemorativas comienzan el jueves 6 de febrero, a las 16 horas, en la Plaza Colón, con la amplificación del radioteatro ‘Una plaza para la muerte’ (1971), del periodista Manuel Durán Díaz, y la presentación de performances callejeras de tres compañías de artes escénicas locales: “Individues”, “Butoh” y “Colectivo Marejada”.
  • El sábado 8, en el Teatro Municipal de la ciudad, a las 17 horas, se presentará en una nueva jornada de “Teatro por los caídos” las compañías locales Ludo Teatro, Club de Lectura, Cola Cortá, Sebailarín y Par de Fulanas. Al finalizar las presentaciones se realizará un recorrido por la misma Plaza Colón, aledaña al Teatro Municipal a cargo del historiador Adolfo Soza Vicentelo.  
  • El domingo 10 a las 10:30 de la mañana, se realizará una romería y visita guiada a las tumbas de los obreros muertos en la masacre, en el Cementerio General de la capital minera, a cargo del historiador Adolfo Soza Vicentelo.

¿Cómo fue la masacre?

En ese entonces, obreros del Ferrocarril de Antofagasta a Bolivia realizaron un petitorio para pedir la extensión de la hora de almuerzo, pero la empresa denegó dicho planteamiento. La negativa de la empresa provocó la natural reacción de las mancomunales obreras, que iniciaron una huelga a la que se sumaron también los lancheros –que eran muchos- junto a los marítimos, estibadores y carretoneros.

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Los trabajadores se movilizaron para solicitar lo que les parecía justo: un tiempo prudente para compartir el almuerzo con su familia. Treinta minutos más para almorzar. El 29 de enero en la sede de la Gran Unión Marítima, se concluyó la realización de una huelga. El 30 de enero la ciudad de Antofagasta amaneció paralizada.

Las cosas tomaron otro cariz cuando los miles de trabajadores organizaron una masiva marcha en la Plaza Colón. El Intendente de la época recurrió al comandante del Batallón “Esmeralda”, Sinforoso Ledesma, quien facilitó fusiles para armar a la llamada “Guardia Blanca” o “Guardia del orden”, que fue liderada por Adolfo Miranda, la que estaba integrada por personeros pudientes y comerciantes de la naciente ciudad de Antofagasta. A su vez, desembarcó un piquete de la marinería del crucero “Blanco Encalada”, fondeado en la bahía desde el día anterior.

Los caldereros y los huelguistas, subieron por calle Prat a eso del mediodía, gritando consignas contra sus empleadores, alzando los puños y dejando en claro que “Obreros somos trabajadores, no esclavos…” Los manifestantes quedaron entre dos fuegos: la “Guardia Blanca” y la marinería del “Blanco Encalada”.

A las 16:00 horas de ese día, la marcha se trasladó hacia la plaza. Eran más de dos mil manifestantes escuchando los discursos. Antes del término, hizo su aparición la “Guardia del órden”, lo que despertó la desaprobación por parte de los huelguistas.

Tras un intercambio de consignas, el conflicto comenzó con los disparos por parte de la guardia, quienes dispararon desde la plaza y el Club de la Unión. Allí comenzó la masacre. Los obreros huyeron en dirección a la costa, encontrándose con el piquete de la marinería, los cuales con la excusa de sentirse atacados, abrieron también fuego contra los huelguistas. La matanza duró aproximadamente tres minutos según los registros de la época y cegaría vidas por cientos, la mayoría obreros, caldereros, gente de mar… Una vez más el plomo y la metralla mordían la carne obrera, silenciando las voces de trabajadores que solo pedían media hora más para ir a almorzar a sus casas.