El biministro de Obras Públicas, Transportes y Telecomunicaciones, Louis de Grange, lideró la ceremonia de colocación de la “Primera Piedra” para las obras de ampliación del Molo de Abrigo del Puerto de Antofagasta. El proyecto se alinea como una de las iniciativas de infraestructura pública más relevantes para el desarrollo logístico de la zona norte de Chile. La máxima autoridad de Transportes enfatizó que se trata de una obra de Estado que trascenderá a los gobiernos de turno, generando un impacto directo y duradero por décadas en el crecimiento económico, la rentabilidad social y el empleo en la región.
El financiamiento total de la megaobra contempla una inversión mixta donde la Empresa Portuaria Antofagasta (EPA) aporta la suma de $36.874.477.981, cifra que equivale aproximadamente al 80,4% del presupuesto global del proyecto. En tanto, el monto restante es cofinanciado por el Gobierno Regional (GORE) de Antofagasta, entidad que inyectará un monto exacto de $8.999.996.000 destinados de forma específica a la ejecución de las obras civiles y a los procesos de gestión administrativa correspondientes.
Uno de los principales dolores que resolverá esta intervención es mitigar el impacto de los fenómenos climáticos en la costa. Al respecto, el presidente del directorio de la EPA, Rodrigo Saavedra, reveló que el terminal antofagastino sufre actualmente entre 40 y 50 días de paralización anual debido a las marejadas, lo que golpea fuertemente al comercio exterior. Con la extensión del molo, las autoridades proyectan una drástica reducción del 80% en los cierres del puerto, lo que garantizará una óptima continuidad operacional para los exportadores e importadores.
En términos de capacidad y competitividad en el Cono Sur, la mejora de la infraestructura portuaria le permitirá a Antofagasta dar un salto cuantitativo histórico en la transferencia de carga, pasando de los 3 millones de toneladas anuales que moviliza hoy en día a un potencial de 7 millones de toneladas al año. Asimismo, la renovación del Molo de Abrigo dejará al puerto completamente habilitado para recibir naves de dimensiones comerciales tipo New Panamax, elevando los estándares de la costa chilena frente a los mercados extranjeros.
El término definitivo de las faenas portuarias quedó programado para fines de 2028. Con este horizonte de tiempo, la millonaria obra dejará a la Región de Antofagasta preparada para responder con holgura a las exigencias futuras de la gran minería, facilitando el transporte seguro de insumos críticos de la industria y cimentando, a su vez, la plataforma logística necesaria para albergar los próximos proyectos energéticos que se proyectan para el territorio norte del país.