Con la incorporación de 400 nuevas usuarias, el Programa Familias del Fondo de Solidaridad e Inversión Social (FOSIS) inició un nuevo ciclo de intervención en la comuna de Antofagasta. Con esta importante ampliación, el servicio público logra dar cobertura a más de 1.100 familias en situación de pobreza extrema y alta vulnerabilidad social durante el periodo comprendido entre los años 2024 y 2026. La ceremonia oficial de bienvenida reunió a las participantes junto a autoridades municipales, equipos técnicos y profesionales del organismo, marcando formalmente el inicio de una nueva etapa de esta política que forma parte del Subsistema de Seguridades y Oportunidades del Estado de Chile.
La iniciativa contempla una intervención integral y un acompañamiento personalizado de hasta 24 meses, el cual aborda dimensiones fundamentales para el bienestar como la salud, educación, ingresos, vivienda, empleabilidad y redes de apoyo. Para llevar a cabo este despliegue territorial en la capital regional, la ejecución del programa cuenta con un presupuesto asignado de $180.680.200. El propósito central de esta estrategia es fortalecer las capacidades de los hogares vulnerables, facilitar su acceso efectivo a la oferta pública disponible y generar mejores oportunidades de desarrollo integral mediante un trabajo cercano y centrado en las personas.
Al respecto, el director regional del FOSIS, Roberto Soto Alballay, valoró el inicio de este proceso manifestando su alegría por recibir a estas 400 familias que se integran a la red institucional con el objetivo de fortalecer sus herramientas y salir de la línea de la pobreza. Por su parte, la directora de la Dirección de Desarrollo Comunitario (DIDECO) de la Municipalidad de Antofagasta, Yantiel Calderón, destacó la relevancia de seguir potenciando esta política pública, catalogando al Programa Familias como uno de los pilares tradicionales e indispensables dentro de la red de protección social de nuestro país.
El proceso metodológico del programa se inicia con un diagnóstico detallado de la realidad de cada hogar, dando paso a trayectorias psicosociales y sociolaborales que potencian la autonomía, además de otorgar acceso preferente a programas sociales, transferencias monetarias y materiales educativos. Las propias beneficiarias destacaron el impacto real en sus vidas; Keila Franco Acosta valoró la orientación y el apoyo económico recibido para conocer la oferta pública, mientras que Susan Bravo Mena relató que el acompañamiento en salud y educación fue una guía fundamental que le brindó las herramientas necesarias para levantar un emprendimiento de venta de ropa y sacar adelante a sus tres hijos.