Un estudio internacional publicado en la revista Environment International advirtió sobre la presencia de metales pesados en el polvo acumulado al interior y exterior de 38 establecimientos educacionales en Calama. La investigación, titulada “The extractive classroom: indoor school environments as reservoirs of mining legacy”, reveló concentraciones elevadas de arsénico, cobre, plomo y molibdeno, superando ampliamente los valores de referencia locales y regionales.
Los análisis mineralógicos e isotópicos confirmaron que estos elementos no provienen del tráfico vehicular urbano, sino de partículas oxidadas derivadas de la actividad minera. Al comparar las muestras con los niveles de referencia del desierto de Atacama, el cobre y el plomo registraron valores entre cinco y seis veces mayores, mientras que el arsénico y el molibdeno duplicaron esa magnitud, alcanzando cerca de diez veces por encima de lo habitual.
Estela Blanco, académica de la UC y coautora del estudio, advirtió sobre los riesgos que esto representa para la infancia, señalando que el plomo y el arsénico afectan el desarrollo neurológico y cognitivo, además de generar procesos de estrés oxidativo. Por su parte, ensayos toxicológicos preliminares en embriones de pez cebra evidenciaron un aumento en la frecuencia cardíaca al entrar en contacto con los sedimentos, demostrando que los residuos no son biológicamente inertes.
Ante este escenario, los investigadores plantearon la necesidad de implementar medidas de mitigación en los colegios, tales como sellos herméticos en los accesos, protocolos de limpieza para evitar la resuspensión del polvo y sistemas de ventilación mecánica con filtración de partículas. Asimismo, enfatizaron que las escuelas en comunas extractivas deben integrarse de manera sistemática en los programas de monitoreo ambiental.
Por su parte, la Seremi del Medio Ambiente de la Región de Antofagasta emitió una declaración pública para precisar que el muestreo del estudio se llevó a cabo entre el 7 y el 14 de enero de 2023, es decir, antes de que se implementaran las medidas provisionales y complementarias establecidas mediante la Resolución Exenta N.º 204/2024.
La autoridad ambiental señaló que, a raíz de estas normativas, la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA) constató una disminución en las concentraciones de material particulado MP10 durante los años 2024, 2025 y lo que va de 2026. Esta evolución favorable en la calidad del aire se vio respaldada por un plan de reducción de 500 toneladas anuales de MP10, que incluye el lavado de calles, la estabilización de sitios eriazos y de caminos no pavimentados.
Como parte de su labor continua, la Seremi indicó que durante la jornada se realizó una capacitación en la Escuela Pedro Vergara Keller para fortalecer la educación ambiental en colaboración con el SLEP Licancabur. Además, ratificó que el ministerio sigue trabajando en el desarrollo de un nuevo Plan de Descontaminación Atmosférica para Calama para proteger la salud de sus habitantes.
