El municipio de Sierra Gorda y los vecinos de ambas localidades, ven con impotencia como la basura y escombros industriales, le han ganado cerca de 10 hectáreas de terreno al Desierto y su patrimonio que tanto atesoran.

La crisis gatilló hace aproximadamente un año cuando el botadero ubicado en Baquedano llegó a su máxima capacidad, debiendo ser cerrado. Con ello, la basura domiciliaria de la localidad comenzó a ser trasladada hasta el recinto habilitado en Sierra Gorda. En paralelo, la Dirección de Obras Municipales, gestionaba con la Seremi de Salud, los últimos trámites para obtener la resolución sanitaria definitiva que permitirá licitar la operación del nuevo Relleno Sanitario, que espera listo desde comienzos del 2020.

Este escenario causó que la vida útil del único botadero habilitado con el que cuenta la comuna, en la localidad de Sierra Gorda, se haya acortado drásticamente.

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José Guerrero Venegas, alcalde de la comuna, exige una solución inmediata a lo que considera incluso una falta de voluntad política, ya que junto a la comunidad no comprenden la falta de celeridad a una gestión prioritaria, “La salud de la comunidad está en juego y el desastre ecológico es inminente”, enfatiza.

Por eso, la importancia de contar con la resolución definitiva del nuevo Relleno, explicó el alcalde, “este proyecto es emblemático para nuestra comuna y se encuentra en su fase final, hace casi un año, con la tramitación de autorizaciones de funcionamiento por parte de la Seremi de Salud, respecto de las cuales solo 3 de 5 se encuentran autorizadas.”

Dichas solicitudes fueron ingresadas por el municipio en julio del año 2020, sin obtener respuesta formal por parte de la autoridad a la fecha. “Entendemos que nos encontramos en una situación excepcional por la Pandemia. Pero, aun así, y considerando el bien común, la salud de nuestros habitantes y el inminente colapso del único botadero disponible de nuestra comuna, se han multiplicado los esfuerzos por parte de nuestros profesionales, ingresando oportunamente las solicitudes y manifestando permanentemente, por parte de nuestro municipio, la intención de regularizar el Relleno y colaborar con la autoridad”, destacó el alcalde.

Agravando más la situación, explicó José Guerrero, el municipio ya fue multado por la autoridad sanitaria, lo que genera aún más desconcierto, “Hoy somos parte de un procedimiento sancionatorio en el cual la misma institución, durante el mes de marzo, nos notificó una multa asociada al botadero de Sierra Gorda, lugar que pretendíamos cerrar durante el año 2020 para el funcionamiento del nuevo Relleno Sanitario. Sin embargo y a pesar de todos nuestros esfuerzos, no hemos logrado un trabajo colaborativo con la autoridad para obtener soluciones concretas”.

EL RECORIDO DEL MUNICIPIO

Angelo Araya, director Obras Municipales de Sierra Gorda, lleva meses a cargo de la tramitación de la Resolución Sanitaria que tanto espera la comuna, para contar al fin con el Relleno Sanitario que dará solución a ese problema.

Según relató, desde julio del año 2020 cuando ingresaron la totalidad de los antecedentes requeridos por la Seremi de Salud, es que viven en la incertidumbre y el desconcierto dentro del municipio.

“Se ingresaron 5 carpetas por el proyecto del relleno sanitario, para obtener las resoluciones necesarias para que comience a funcionar. Entre ellas, la resolución para el manejo de residuos peligrosos y no peligrosos, Planta de Riles, Planta de Agua Potable y Planta de Tratamiento de Aguas Servidas. En este contexto, una vez ingresados, la Seremi nos indicó el monto a pagar para ingresar la carpeta. Ese proceso se dilató hasta el mes de octubre”, explicó Araya.

Hasta ahí, los tiempos eran manejados por el municipio, en concordancia al cierre programado del botadero de Sierra Gorda. Posterior a eso, aseguró el DOM, se realiza una nueva revisión y surgen observaciones, “donde nos plantean el problema con el agua potable del relleno, exigiendo la operación de un camión aljibe con su respectiva resolución sanitaria, en relación al nuevo decreto 41, que fue promulgado apenas tres meses después de aprobado el proyecto de sistema de agua potable para el recinto, en julio de 2016”

El profesional considera esa determinación como un “cambio en las reglas del juego”, al aplicar una normativa nueva, ya que la empresa que licitó la construcción entregó los documentos del camión aljibe, pero la Seremi rechazó el trámite porque no se contaría con la autorización para la disposición del agua en el Relleno Sanitario.

“Esto se convierte en el juego de que es primero, el huevo o la gallina. Llevamos mucho tiempo y no se nos han dado soluciones definitivas, necesitamos el permiso para el funcionamiento del nuevo Relleno, pero para eso nos piden la Resolución para la disposición del agua en el mismo lugar que no podemos obtener, porque el nuevo recinto aún no está autorizado. Al no tener las cinco resoluciones anteriores aprobadas, dentro de las cuales está la de agua potable, tampoco nos aprueban el funcionamiento del lugar. Entonces, ¿Cómo subsanamos lo primero si queda sujeto a lo segundo?”, afirma el profesional.

En este contexto, el municipio confirma que si bien han tenido reuniones con la Seremi de Salud, donde les ofrecieron una Resolución con cláusula de excepcionalidad, que estaría vigente hasta que operara el relleno, han pasado casi 2 meses desde ese último encuentro, sin resultados.

“Y recién ahora nos indican que esa cláusula especial no es posible, lo que para nosotros es una burla, ya que hemos perdido meses vitales, estamos al límite de la capacidad de recibir la basura de la comunidad y el nuevo relleno está en un 99% listo para funcionar. Sólo faltan los papeles”, concluyó Araya.

Desde la Dirección de Medio Ambiente del Municipio, la mirada es aún más alarmante, ya que si bien el Relleno cumple con todas las exigencias técnicas que exige la Ley, la comunidad está contra el tiempo.

Así explicó la profesional de Medio Ambiente del Municipio, María José Jara: “La comuna genera mensualmente un promedio de 600 metros cúbicos, sólo de basura domiciliaria en ambas localidades, sin contar escombros. Por eso, el municipio está muy preocupado por el inminente colapso del botadero de Sierra Gorda, cuyo cierre está planificado desde el año pasado”.

Al graficar la cantidad de metros cúbicos, dijo la profesional, “serían casi dos containers llenos de basura mensuales, que no tendremos donde acopiar y el municipio tendrá que costear su traslado a otras ciudades cercanas como Antofagasta y Calama, con todos los costos y riesgos para la salud de la comunidad que eso implica”.