Activistas de Greenpeace presentes en Polonia proyectaron mensajes en el edificio en donde se decide el futuro medioambiental del planeta.

Los políticos hablan, los líderes actúan y No hay esperanza sin acción climática fueron las frases que iluminaron las negociaciones de los líderes del mundo en la ONU.

“Llegamos a una instancia donde es imprescindible acelerar las medidas contra el calentamiento global. Los planes actuales se están quedando cortos para hacer frente a los impactos catastróficos del cambio climático”, dijo desde Polonia Mauro Fernández, coordinador de Clima y Energía de Greenpeace para Argentina, Colombia y Chile.

Durante la cumbre deberán fijarse las reglas que regirán la aplicación del Acuerdo Climático de París firmado en 2015 e incrementar los esfuerzos de los países para hacer frente al cambio climático. Esto implica reducir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero, para estar en línea con un aumento de temperatura no mayor a 1,5ºC en relación con la era preindustrial. De este modo podrían evitarse peores eventos climáticos extremos que los que ya están afectando a millones de personas y a la economía global.

Según un informe publicado por el Panel Intergubernamental en Cambio Climático (IPCC) en octubre, realizado por los máximos especialistas en clima de Naciones Unidas, para prevenir  mayores catástrofes climatológicas es necesario reducir a la mitad las emisiones de gases de efecto invernadero para el 2030 y llegar a cero en el año 2050. Para lograrlo, es necesario reducir el uso del carbón, el petróleo y el gas en forma urgente.

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“En la cumbre en la que se firmó el Acuerdo de París, se le pidió al IPCC que produjera un informe sobre cómo alinear sus esfuerzos con los objetivos acordados. Sin embargo, en esta nueva edición hay países que se niegan a aceptarlo y aún no hay espacios formales de negociación para aumentar la ambición de los países para cumplirlo”, dijo Fernández. Y agregó: “Los gobiernos que siguen negando lo que la ciencia dejó claro no sólo atrasan siglos, sino que condenan a todas las sociedades a sufrir  por igual los impactos cada vez más extremos del cambio climático”.

Greenpeace reclama a los representantes reunidos en la COP24 los siguientes puntos:

El compromiso de fortalecer los planes nacionales para limitar el aumento de temperatura a 1,5 grados como reconocieron al firmar el Acuerdo de París, reconociendo la urgencia e importancia de la evidencia presentada por el último reporte del IPCC.

Coherencia entre los objetivos climáticos y las acciones domésticas concretas, que deben tender al fin de la deforestación así como de la quema de carbón, petróleo y gas de manera urgente.

Acordar las reglas para la implementación del Acuerdo de París, con el objetivo de aumentar la transparencia, la compromiso y el financiamiento de países desarrollados a los más vulnerables.