Científicos critican polémico estudio que reveló el origen del “esqueleto de Atacama”

This undated image courtesy of Dr. Emery Smith show a tiny, mummified skeleton discovery in 2003 in Chile's Atacama Desert, tucked into a leather pouch behind a church. The notion that it was an extra-terrestrial was long ago debunked, but researchers said on March 22, 2018, they have gleaned new insights from a full genetic analysis which showed the skeleton, nicknamed "Ata," belonged to an infant girl with a handful of rare gene mutations linked to dwarfism, deformities and apparent premature aging. / AFP PHOTO / HO / TO GO WITH AFP STORY, "Tiny Atacama skeleton was girl with bone disease: study" RESTRICTED TO EDITORIAL USE - MANDATORY CREDIT "AFP PHOTO / Courtesy of Dr. Emery Smith" - NO MARKETING NO ADVERTISING CAMPAIGNS - DISTRIBUTED AS A SERVICE TO CLIENTS

Según un completo reportaje realizado por nuestro medio asociado Radio Bio Bio, el jueves 22 de marzo un grupo de investigadores reveló que nuevos datos obtenidos de un análisis genético completo mostraron que el pequeño esqueleto momificado encontrado en el desierto chileno de Atacama, apodado “Ata”, pertenecía a una niña con varias mutaciones genéticas raras relacionadas con el enanismo, malformaciones y envejecimiento prematuro.

La infante, que medía unos 15 centímetros, tenía un extraño tórax de 10 pares de costillas -lo normal son 12 pares-.

El anuncio, publicado en la revista científica Genome Research, generó variadas reacciones alrededor de todo el mundo, ya que incluso el hallazgo había sido difundido por organizaciones relacionadas a la ufología, las que especulaban con un posible “origen extraterrestre” del cadáver.

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Sin embargo, la publicación del estudio que contiene el análisis genético de “Ata” ha provocado una problemática en la comunidad científica nacional e internacional.

Y es que científicos chilenos se han pronunciado respecto a la forma irregular en que el cuerpo fue encontrado y tratado, “tal como si se tratara de una mercancía”.

HO | Agence France-Presse
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Además, de acuerdo a los expertos, el hecho de hacer una investigación genética sobre un ser humano y publicar la información sin considerar el origen de los restos, podría promover el saqueo del patrimonio arqueológico. La controvertida investigación ha trascendido, apareciendo en medios como The New York Times.

El Dr. Gabriel León, científico y académico adjunto de la Universidad Andrés Bello, firmó una carta, junto con varios investigadores chilenos, que fue enviada a Genome Research.

En conversación con BioBioChile, indicó: “Ciertamente llama la atención la facilidad con la que un cuerpo humano sale del país, sin que nadie se de cuenta. Y eso es materia de investigación ahora por parte del Ministerio Público”.

Cabe señalar que fue en 2003 cuando el cuerpo fue encontrado en el norte por un ciudadano llamado Óscar Muñoz. Posteriormente el esqueleto fue vendido al español Ramón Navia-Osorio, quien ha viajado por todo el mundo en busca de pruebas de la existencia de extraterrestres. Posteriormente Navia-Osorio se lo llevó a Barcelona, donde permanece hasta ahora.

EL Dr. León afirmó que la semana pasada le comunicó el caso de esta pequeña momificada al Consejo de Monumentos, en donde no estaban al tanto de la situación.

“Sin embargo, cuando se enteraron, comenzaron a hacer las averiguaciones y tengo entendido que ya hay en marcha una investigación por parte del Ministerio Público, para averiguar las circunstancias en las que este cuerpo sale del país”, aseveró.

No obstante, el experto sostiene que eso en cuanto a lo legal, ya que también está el tema ético. Específicamente, alude a la ausencia de una certificación bioética en el estudio.

Libro escrito por Ramón Navia-Osorio
Libro escrito por Ramón Navia-Osorio

“Es una investigación genómica en seres humanos, o restos que son humanos, y eso está amparado por una normativa de bioética que en este caso no se cumplió. Nosotros escribimos a la revista y ellos se excusaron diciendo que debido a un error técnico no habían solicitado esta certificación. Pero es una excusa francamente inaceptable”, sostuvo.

“Ahora que se dieron cuenta que es un error técnico, y que por esa razón no pidieron la certificación bioética, lo que corresponde es que de manera retroactiva se les exija a los investigadores que muestren esa certificación, la que por cierto es imposible que exista, ya que ni la familia ni el Estado chileno han autorizado esta investigación”, añadió.

Por otro lado, el Dr. León critica a los investigadores de la Universidad de Stanford y de la Universidad de California en San Francisco, “quienes en ningún momento se detienen a pensar cuál es el origen de este cuerpo”.

“Cómo es posible que un cuerpo que fue encontrado en el desierto en Chile, termine en Barcelona, en las manos de un coleccionista que es fanático de los OVNI. Si te haces las preguntas correspondientes, y analizas ese escenario, no haces la investigación, porque te das cuenta que el cuerpo fue obtenido de manera ilegal”, expuso.

Según cree, lo que realmente pasó fue que la curiosidad sobre el cuerpo hizo que los científicos extranjeros no se cuestionaran sobre si se debía o no hacer esta investigación.

“Nosotros queremos que el paper sea sometido a las revisiones de bioética que corresponde”, lanzó el Dr. León. “Si no tienen esa certificación, eventualmente tendrían que retirar el artículo de la revista”, enfatizó.

HO | Agence France-Presse
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Similar opinión tiene Cristina Dorado, bióloga de la Universidad de Antofagasta, quien a través del sitio de temas científicos Etilmercuriorecalcó que en el trabajo publicado en la revista Genome Research no se menciona la existencia de ningún permiso o consideración ética sobre la utilización del cuerpo para fines de investigación o científicos.

“Sin embargo, en Chile existe la Ley N° 17288 del año 1970 que legisla sobre Monumentos Nacionales. En el Artículo 1 se señala que ‘son monumentos nacionales y quedan bajo la tuición y protección del Estado, los lugares, ruinas, construcciones u objetos de carácter histórico o artístico; los enterratorios o cementerios u otros objetos antropo-arqueológicos, paleontológicos o de formación natural (…)””, aseguró Dorado.

“Es decir, para realizar esta investigación o cualquier otra, se requiere del permiso y autorización del Consejo de Monumentos Nacionales”, agregó.

Además, menciona que para la obtención del ADN que se usó en la secuenciación, se utilizó uno de los huesos de la niña. “Eso significa que el cuerpo fue dañado, acto que es penado por la misma ley en su Artículo 38. Es más: esta norma exige que las excavaciones realizadas por grupos extranjeros involucren el trabajo de científicos chilenos, lo cual no ocurrió en este caso (Artículos 22 y 23 de la Ley Nº 17288)”, remarcó.

Respuesta de los autores del estudio

Por su parte, los autores del polémico estudio, el Dr. Garry Nolan, profesor de Microbiología e Inmunología en la Universidad de Stanford, y el investigador Atul Butte, de la Universidad de California, defendieron su trabajo.

“No teníamos participación ni conocimiento de cómo se obtuvo originalmente el esqueleto ni cómo se vendió o exportó a España“, explicó Butte en conversación con el The New York Times.

Según su versión, no tenían motivos para sospechar en este caso que la muestra se había obtenido ilegalmente. En ese sentido, argumentó que hubo reportes del cuerpo en la televisión chilena por 15 años sin que el gobierno comenzara una investigación.