Desde hace 26 días, Chile vive un estallido social difícil de pasar desapercibido y es que desde ese 18 de octubre en Santiago la historia cambiaría para siempre con la primera persona que saltara evadiendo el pago del metro y así, una a una, las ciudades de la larga franja se han unido a un despertar ciudadano generalizado. Antofagasta no se ha quedado ajena.

Desde el primer día, antofagastinos se reunieron en la Plaza Sotomayor ubicada en calle Matta entre Uribe y Maipú y esta es la primera parada, la hoy conocida como Plaza de la Revolución ha sido escenario de las congregaciones más grandes en la ciudad, de cantos, carteles y silencio, de represión y fuerza. Creada como espacio para eventos culturales, pasó por una reciente remodelación la cual finalizó a pocos días de que comenzara esta causa y que, pese a ser criticada, dio pie a ser el lugar perfecto para reunirse.

Otro de los lugares que más ha conglomerado a la comunidad estos días se ubica a sólo unas cuadras, la Plaza Colón correspondiente a la Plaza de Armas de Antofagasta, existente desde 1879 con mucha historia, así, como de trabajadores, huelga y muertes de por medio, como de unión y celebración. Ubicada frente a la Intendencia en calle Arturo Prat y rodeada por las calles Antonio José de Sucre, George Washington y General José de San Martín, ha contado incluso con la presencia de manifestantes que han caminado kilómetros desde Mejillones para llegar a este punto.

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Avanzando más al norte, llegamos a Playa Trocadero, playa artificial inaugurada el 2006, la cual no había logrado tomar tanto protagonismo hasta ahora, que se hizo parte de esta historia al recibir a los marchantes quienes avanzaron manifestándose desde el Balneario Municipal de Antofagasta, una caminata de casi 10 kilómetros que fue una de las más grandes y demostró que Antofagasta estaba más unida que nunca.

El sector Norte de la ciudad no se queda atrás, haciendo una parada en Bonilla, en calle Huamachuco con Félix García donde la gente se manifiesta con un desayuno rebelde que parece la ocasión ideal para compartir entre vecinos, de forma pacífica como se ha hecho en distintos puntos de la ciudad.

Ahora en el turno de los tecitos rebeldes, actividad que consiste en ocupar espacios públicos para reunirse a tomar té y disfrutar simples colaciones. Uno de ellos se llevó a cabo fuera de la Municipalidad de Antofagasta, ya que su frontis se ha llevado el protagonismo juntando a grandes y chicos en una hora del té comunitaria a lo largo de la Avenida Séptimo de línea. Gente con mantas, termos y pan, compartió mientras esperaban a los manifestantes que marchaban desde la Plaza Sotomayor.

Avanzando un poco más al sur, otro tecito rebelde y diversos puntos de reunión se han llevado a cabo en las afueras del Mall Plaza Antofagasta, lugar de tanta critica y descontento desde los primeros días de manifestaciones, ¿Qué ha cambiado? Muchos han preferido comprar en almacenes, en despojarse del consumismo y a pensar en que hay cosas más importantes que lo material.

Si seguimos el camino de regreso por costanera llegamos al Balneario Municipal, otra Playa artificial que ha sido punto de encuentro de marchas para dirigirse a distintos puntos de Antofagasta y ha tomado protagonismo en estos días de lucha.

Desde el lugar recién mencionado, se llevó a cabo recientemente otra gran marcha hacia el sector sur de la ciudad, caminando 6,5 kilómetros hasta Playa Llacolén en una marcha totalmente pacífica que culminó con un grupo de manifestantes realizando el ya conocido juego “el que baila pasa” a los automovilistas del sector, mientras otros los miraban desde la playa con una taza de té disfrutando del atardecer.

En los momentos que se viven hoy, es bueno recordar lugares que quedarán en la historia de Antofagasta y en la memoria de miles de ciudadanos que hoy luchan y se unen por una sola causa. En momentos que se viven hoy, se rescata lo positivo, la esperanza, la fuerza y la unión.