En un pequeño rincón de la ciudad de Antofagasta, existe una plaza que, rodeada de edificios y una gran postal del mar y el atardecer, se encuentra oculta ante los ojos de todo aquel transeúnte o chofer que se encuentre perdido en la cotidianidad. 

La Plaza de la Tolerancia ubicada en la calle Diaz Gana, frente a la costanera es un recuerdo que nace desde las ganas de perpetuar la convivencia cordial entre los miembros de nuestra sociedad. Utilizando el ejemplo de Giordano Bruno, busca entregar un espacio para coexistir, a quien tenga un momento para sentarse y disfrutar de la vista. 

Nueva Acrópolis

Está iniciativa comenzó el año 1999 por parte de la organización internacional Nueva Acrópolis que conforme con su misión de “contribuir en la educación formativa de las personas, mediante un ideal de valores permanentes” se genera la resolución de “reivindicar al filósofo Giordano Bruno, libre pensador renacentista, que muere en la hoguera un 17 de febrero del año 1600, por defender sus ideas que en ese tiempo no eran aceptadas y que hoy son universalmente reconocidas.” 

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En la ciudad de Antofagasta se aprobó el proyecto en el año 2000, con decreto n° 659/ 2000 que designa a la plaza el nombre de “Paseo de la Tolerancia”. Desde entonces, la plaza ha sido remodelada una vez el año 2011, en el mandato de la alcaldesa Hernando, siendo reinaugurada en mayo con un busto de Giordano Bruno donado por la organización. 

La directora de Nueva Acrópolis en Antofagasta, Marisel Alanís Núñez, se pronunció acerca de la importancia de este monumento para la región y la sociedad, comentando que “En un mundo como el nuestro, donde el intelectualismo y teorizar sobre las cosas es dominante, donde se tienen a veces buenas intenciones, pero no se destina un tiempo para llevar a la práctica esa buena intención, urge la necesidad de recuperar nuevamente la posibilidad de plasmar una moral fuerte en la vida cotidiana. Para lograr esto, necesitamos referentes de inspiración, Sabios que nos invitan a seguir su ejemplo, uno de esos sabios, uno de esos referentes es Giordano Bruno, a quien logramos reivindicar en la ciudad”. 

Busto de Giordano Bruno – Nueva Acrópolis

Este filosofo, teólogo y astrónomo nacido cerca de Nápoles el año 1548 es, según información entregada por Nueva Acrópolis y el Consejo de Monumentos Nacionales (CMN), el padre del librepensamiento. “Sus teorías no estaban relacionadas con el dogma católico de esos tiempos, ya que él afirmaba la existencia de múltiples mundos fuera del nuestro”. 

En 1575 es ordenado sacerdote y se titula como doctor en teología en Roma, pero sus pensamientos sobre la multiplicidad de mundos, el movimiento y la infinitud del universo comenzaron a hacer de Bruno un sujeto sospechoso al interior de la Iglesia Católica. 

De igual manera según el CMN “diversas instituciones tanto científicas como filosóficas rescatan su vida como un ejemplo de afirmación del pensamiento contra los dogmas teológicos”. El filósofo es actualmente reconocido como un genio tanto por filósofos como astrónomos debido a su mirada sin sesgos. Su final fue trágico, luego de numerosas acusaciones de herejía fue encarcelado por 8 años para ser finalmente destinado a morir en la hoguera.  

Asimismo, dentro del índice de libros prohibidos por el vaticano (Index Librorum Prohibitorum) aún se encuentran las obras de Giordano Bruno, las cuales, según la iglesia, amenazan la fe y las buenas costumbres de los creyentes.