¡Amo mi libertad!, yo no me caso

Las mujeres ven el matrimonio como un impedimento a su desarrollo

Rompiendo la tradición de tener que casarse antes de que no puedan tener hijos, algunas mujeres, piensan que el matrimonio es cosa del pasado.

“Se te fue el tren”, es una frase usada comúnmente, cuando mujeres de entre 25 y 35 años bromean de sus relaciones amorosas, hace no más de 40 años, ésta era una frase totalmente cierta, las mujeres si no tenían novio o prometido a los veinte y algo ya estaban solteronas, si se casaban en ese periodo se encontraban  justo en su época terminal de tener un hijo; hoy si tienes 25 años estás en  edad de conocer el mundo, explorar cosas nuevas, informarte de lo qué es la maternidad, y recién comenzando la búsqueda de aquel que será el posible padre de tu hijos.

En el caso de los hombres, es la edad ideal para buscar aquella compañera que los acompañará hasta el fin de sus días, aquella mujer fuerte y emprendedora con la cual decidirán dar ese primer paso de madurez emocional y económica.

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Hoy, las mujeres piensan que si bien el matrimonio es un lazo sentimental, el motivo principal de la una unión está fuertemente marcada por la economía familiar. Es decir, son muchas las mujeres que no se casan y optan por la opción de convivir, debido a que en el trabajo les pagan más si no son casadas, porque no deberían tener problemas para viajar, si es que así lo necesitaran y están completamente concentradas en sus labores. Otras en cambio, por el simple hecho de sentirse coartadas de libertad al momento de casarse, siendo este último el principal motivo también de rechazo del matrimonio por parte de los hombres.

 “El matrimonio es un engaño, hay parejas que viven felices de la vida, y no ha sido necesario casarse”, afirmó M B, separada de 30 años, quien quedó embarazada a los 18 años y por decisión de sus padres tuvo que casarse cuando, en sus propias palabras, su vida recién comenzaba. “Aguanté los dos años y medio que viví con él, pero necesitaba salir, tener mi libertad”. Para ella el matrimonio fue más que nada una sumisión. Dejó de salir, su rutina diaria se basaba en cocinar, lavar, planchar y hacer los deberes de la casa, cuando se separó comenzó a trabajar, retomó las riendas de su vida, y ya han pasado más de 10 años sin arrepentimiento alguno.

Según la asistente social Karla Araya, se ha evolucionado de tal manera que el compromiso es considerado solamente un lazo afectivo, se puede convivir, el pensar en casarse está relacionado con el ámbito económico, esto quiere decir que se limita a quedar cubierto en caso de alguna contingencia, o definitivamente porque hay hijos de por medio que hay que salvaguardar el porvenir de ellos.

 “Debes considerar que el ser humano está en constante búsqueda, y a eso lleva a satisfacer múltiples necesidades, las cuales muchas veces el matrimonio dificulta” comentó Araya.

En 1995 los hombres se casaban, en promedio, alrededor de los 28 años aumentando a 31 años el 2005. En el caso de las mujeres de los 26 años, aumentó a 28 años promedio en el años 2005,  y a los 34 en el 2008, según el Instituto Nacional de Estadísticas.

Durante la última década también se duplicó el número de mujeres que se casan por primera vez después de los 40 años, pasando de 4% en 1995 a 10% en 2007 y con una constante convivencia en alza.

Con estos datos queda claro que cada vez es mayor la edad de formar una familia tradicional, actualmente tener un hijo bordeando los treinta años es completamente normal, hace un tiempo atrás, se pensaba que esta edad era de riesgo para las mujeres, hoy se puede llevar un embarazo completamente tranquilo a esa edad. “Si tienes una buena salud, no existe una edad a partir de la cual debas abandonar la idea de tener hijos, solamente por razón”, afirmó Gail Sforza Brewer en su libro “trabajo para el embarazo después de los 30”

Para C R de 34 años, el ser madre hace cinco años atrás no significó ningún problema, su embarazo fue completamente normal, “antes, la verdad es que no habría sido bueno, tenía muchas otras ocupaciones y responsabilidades que habrían quedado sin terminar. Fue momento correcto, disfruto a mi hija y tengo salud para eso, no soy tan inmadura como lo era hace unos 5 años atrás, pero tampoco estoy vieja para ver crecer a mi hija”.  Mujeres como CR van en aumento día  a día. Ella convive con  su pareja hace casi dos años y no han optado por el matrimonio por razones económicas, “más que nada por la pérdida de beneficios por ambas partes en caso de casarnos, y no podemos darnos ese lujo, ya que tenemos una hija.  Además, el matrimonio es también un acto social que requiere preparación y gastos, por ahora no estamos preparados para eso”, aseguró.  Para ella el matrimonio es meramente un trámite y un juramento de amor ante Dios.

 “Desde un punto de vista objetivo la sociedad priva a la mujer de muchos de sus derechos fundamentales (o, si se prefiere, los vacía de contenido): claramente no se le deja ejercer en plenitud su derecho a la educación ni al trabajo, pero, por encima de todo, al subordinarla al varón en prácticamente todas las esferas de la vida, no se la permite realizarse plenamente como persona.” Extracto, estudio sobre “Noviazgo y matrimonio” de J. Francisco Morales

Esto se ve reflejado en el porcentaje de mujeres que contraen matrimonio en la región. Son muchos los casos en que las mujeres pierden su autonomía al momento de contraer matrimonio, muchas veces viéndose relegadas sólo a las labores del hogar, en un comienzo por estar “empezando” a formar la familia, luego porque los hijos son muy pequeños y volviéndose casi una tradición, quedándose en casa, son pocas las mujeres que continúan con su vida laboral luego del matrimonio.

 “El matrimonio está pasado de moda, considerando la sociedad actual, por el contrario, es necesario pensando machistamente ya que hay mujeres que no trabajan y de alguna manera el matrimonio les permite quedar cubiertas en caso de eventualidades, a su vez debes considerar que si el hombre no tiene nada, no sirve. Concluyendo, si creo está pasado de moda”, comenta la asistente social Karla Araya

Podríamos concluir que el matrimonio tiene una connotación diferente para cada persona, lo que si es una realidad es que cada vez pierde importancia, por lo tanto si tienes más de 25 años no te preocupes, ahora el tren tiene más recorridos, no se te pasará.