El mítico Teatro María Elena revivirá su época de oro

Esta emblemática infraestructura patrimonial erguida en la última ciudad salitrera, en el desierto de Atacama, actualmente es restaurado por el MOP a través de la Dirección regional de Arquitectura.

1Data de 1948 la inauguración del Teatro Metro de María Elena, como un moderno cine para los trabajadores del Salitre, siendo la compañía Anglo Lautaro la que edificó esta emblemática infraestructura de concreto armado, asísmico  e incombustible, diseñado por ingenieros y arquitectos de la prestigiosa firma de películas estadounidense “Metro Goldwyn Mayer” y que actualmente es patrimonio, y su restauración bordea el 50% de avance.    

Uno de los testigos presenciales de la historia de este elegante edificio pampino, es el profesor primario rural y actor, Ángel Lattus, quien nació en la vecina oficina Vergara y vivió en María Elena hasta los cinco años, volviendo todos los veranos de su infancia a esta ciudad a la casa de su abuela ubicada en la calle Blanco Encalada 472, al costado del Teatro Metro o “El Lonchero” como le llamaban los niños de la época.

“Yo tenía nueve años cuando surgió el teatro, como iba esporádicamente a donde mi abuela, no aprecié su construcción y como niño, para mi brotó de la tierra. La gran infraestructura tapó la vista la casa de mi abuela y se tragó a los huesilleros: los carros tan lindos que vendían mote con huesillo a los trabajadores cuando salían de la faena”, recuerda con nostalgia Lattus, repitiendo “el avance del progreso mató esa cosa tan autóctona y tan característica de una idiosincrasia tan agradable que yo recuerdo”.

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Ángel Lattus, junto a otros niños disfrutaban diariamente del panorama que ofrecía el teatro, “yo era asiduo al cine en María desde chico. Habían cuatro funciones diarias: matinal, matiné, vespertina y la nocturna, y nosotros habitualmente íbamos a las primeras y siempre anhelamos sentarnos en los últimos sillones de los jefes. Si bien la entrada era barata, no siempre teníamos plata, por lo que inventamos una cosa rebuena, juntábamos las estradas que botaban y las pegábamos por colores y así nos poníamos en la fila y pasábamos con el miedo que nos sorprendieran pero nunca nos pillaron”, describe Angel Lattus su pasó por la oficina salitrera y sus aventuras en el Teatro Metro.

En 1960 la historia continua en los recuerdos de otro testigo vivencial, Jaime Guerra, que si bien no es oriundo de María Elena, nació en el vecino puerto de Tocopilla y a sus jóvenes veintidós años emprendió destino hacia la salitrera para hacerse cargo de la radio Coya.

“Cuando había oportunidades de ver un buena película visitaba el teatro Metro, y recuerdo que cuando llegué, aún existía una fuerte separación de clases, entre los altos jefes, que la mayoría eran extranjeros, y el común de la gente, entonces había en el teatro una división, en donde los jefes tenían sillones tapizados y el resto sólo de madera”, recuerda Guerra, mientras enumera las películas que vio en su juventud: “vi Ben Hur, El Espectáculo más Grande del Mundo, y varias de esa época que fueron muy famosas, también tuve la oportunidad de ver a la orquesta sinfónica de Chile en dos ocasiones”.

Jaime nos cuenta que era muy barata la entrada ya que existía convenio con la compañía “también recuerdo anécdotas del cine como la última fila de atrás que era nombrada como la fila del cochero, en donde los tortolos preferían sentarse”, narra de forma sonriente Guerra.

“Como profesional de las comunicaciones, fue muy estrecha la relación que tuvimos con el teatro y nunca nos vamos a olvidar con mi señora de la anécdota de la época cuando llegaban las películas mexicanas, que eran grito y plata, y se armaban las tremendas filas y no faltaban los chistosos que pegaban un pechón fuerte y decían: a la carga, y quedaba la grande, se caían las señoras de más adelante, perdían los zapatos, las carteras y su posición en la fila, lo que era un problema grave para el pobre carabinero que estaba ahí”, recuerda el locutor de la actual radio Nueva Coya quien forjó su vida y profesión en torno a este emblemático patrimonio elenino y nacional.

El Teatro Metro, tras 10 años cerrado considera una restauración cercana a los $2 mil millones gubernamentales. Una vez terminado podrá recibir a 485 espectadores, y entre ellos, estas dos historias que podrán revivir cuando este monumento histórico esté recuperado y vuelva a su época de oro, llenando nuevamente un espacio significativo en el quehacer recreativo y cultural de las familias que viven en la comuna María Elena que es la última salitrera pampina de uno de los desiertos más áridos y agresivos del planeta.