El comercio electrónico está creciendo a un ritmo imparable en Chile. Las nuevas tecnologías están facilitando que consumidores y profesionales puedan comprar y vender a internet con cada vez más comodidades.

La aparición de fórmulas como el sistema de pago con tarjetas de crédito y el uso de pasarelas de pago seguras han reforzado la confianza de este sector, acentuando su crecimiento constante.Tan solo en 2019, y según los datos recogidos por la Cámara de Comercio de Santiago, la facturación del e-commerce aumentó cerca de un 40% en territorio chileno.

El aumento de las conexiones a internet tanto en el hogar como a través de dispositivos online ha propiciado un auge que parece ser ya una constante. De hecho, cada vez son más los compradores que prefieren recurrir a plataforma digitales para sus compras.

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A todo esto ha aportado también el incremento de las plataformas para Dropshipping en Chile. Estas soluciones, cada vez más frecuentes, se han convertido en una forma de facilitar el acceso al sector del comercio online sin tener que contar con todos los factores clave de una tienda en línea.

De hecho, son la clave para que prácticamente cualquiera pueda montar su propia tienda online.

Su presencia ha impulsado bastante el número de las ventas y las compras en el ámbito digital dentro de este territorio. Por eso, cada vez hay más personas interesadas en probar suerte en este terreno con su propia propuesta de Dropshipping.

Pero, ¿qué es el dropshipping?

Aunque se pueda traducir como “dejar que caiga el paquete”, el dropshipping es algo bastante diferente. Es un sistema mediante el cual una persona, particular o profesional, puede poner a la venta productos procedentes de un mayorista, de forma que este sea el que se encargue de hacer el envío de los mismos al ser comprados.

Es decir, es un planteamiento a través del cual un vendedor pone a la venta productos de un tercero, siendo este el responsable de todo lo relacionado con la infraestructuras.

Vender productos al por menor y a través de un catálogo, sin tener que hacer una inversión más allá de montar la plataforma online para permitir al comprador acceder a ellos. El minorista vende, pero no posee realmente lo que vende. El proveedor mayorista es el que lo tiene y se encarga del resto, tras un acuerdo previo entre ambas partes.

Las diferencias con una tienda online habitual son obvias. Aunque con la definición dada, y los datos que puedes encontrar en esta guía sobre e-commerce, puedes comprobarlas rápidamente.

Ventajas del dropshipping

En base al tipo de modelo que es, se pueden vislumbrar varias ventajas claras del dropshipping con respecto a otros tipos de comercio online. La primera y más importante de todas es la inversión económica que debe hacer el responsable de la plataforma.

Esta es mucho más baja y, por lo tanto, mucho menos arriesgada que si se decide crear una tienda online al completo. Solo hay que hacer un gasto para montar, diseñar y mantener el portal web; amén de para otros aspectos como la comunicación y las herramientas que se vayan a usar para fomentar las ventas.Otro punto importante de este modelo de negocio es que presenta una facilidad de escalar absoluta.

Al depender de mayoristas para el envío y entrega, como también del suministro directo de los productos a los clientes, se puede satisfacer una demanda de 10, 100 ó 1000 productos diferentes sin problema alguno.

Si, por algún motivo, la plataforma aumenta de clientela exponencialmente, no hay problemas de ninguna clase.

La tercera y última ventaja del sistema dropshipping, y una de las que más hace que se recurra tanto a esta propuesta, es que el stock es prácticamente “infinito”.

Si el proveedor con el que se ha firmado el acuerdo es fiable y está a la altura, nunca habrá problemas de stock, sin importar el volumen de pedidos que haya. Las tiendas más tradicionales suelen toparse con problemas de falta de stock o cambio de precios para aumentar determinadas ventas. Y eso, aquí, simplemente no sucede.

Un buen modelo para el e-commerce, aunque no es perfecto

Aunque es cierto que el modelo del dropshipping presenta muchas ventajas con respecto a otros sistemas comerciales, como hemos visto antes; también es cierto que hay ciertos puntos negativos que afectan a este planteamiento.

Para empezar, la falta de encontrar los proveedores adecuados puede impedir que se monte un negocio de dropshipping para determinados sectores. Asimismo, el margen de beneficios que se tiene con cada venta es menor que con una tienda normal.

Aquí el porcentaje se mueve entre el 5% y el 20% aproximadamente para quien monta la plataforma, quedando gran parte para el proveedor, dado que asume la mayoría de costes.

Por otra parte, al contar con un catálogo que depende de terceros, diferenciarse de la competencia es mucho más difícil; de hecho, puede darse el caso de que varias plataformas de dropshipping cuenten con casi los mismos productos a la venta.

Es una propuesta que tiene sus luces, aunque también sus sombras. Aun así, su mera existencia ha hecho que las ventas en medios digitales hayan crecido exponencialmente en los últimos años, como también que más personas se lancen a este terreno.

El ámbito online se enriquece con la diversidad, y el dropshipping no hace más que sumar otro elemento más para forjar un escenario digital mucho más amplio y variado.