Un oficio parlamentario destinado a la ministra de Vivienda y Urbanismo remitió la diputada Marcela Hernando (PR), con el objetivo de dar a conocer una propuesta para reducir el déficit habitacional de la Región de Antofagasta. Según detalla la congresista, la propuesta nació de conversaciones con representantes de la Cámara Chilena de la Construcción de Antofagasta, y supone “reciclar” las viviendas sociales usadas para quienes no tienen dónde vivir, y darle la oportunidad de un segundo salto habitacional a familias que no pueden acceder a una nueva casa por el alto costo que presentan en la zona.

“Reciclaje”

Hernando indicó que su iniciativa se basa no sólo en la evidente falta de casas en una ciudad con 35 campamentos y un déficit de 21 mil viviendas, sino además en la necesidad que tienen algunos grupos familiares una vez que aumentan su renta y capacidad socioeconómica.

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“Tiene que ver con el reciclaje de viviendas sociales antiguas, que hoy día siguen siendo ocupadas por familias que a veces han cambiado su condición; que los hijos han crecido; que muchos de ellos son profesionales, y que no tienen –porque en Antofagasta todo es muy caro- la posibilidad de acceder a un crédito y de cambiar de lugar de vivienda y ampliarse”, acotó Hernando, quien integra la Comisión de Desarrollo Social de la Cámara Baja.

Movilidad habitacional

En un oficio parlamentario dirigido a la ministra Saball, la legisladora explica que en la actualidad el Serviu invierte en promedio 1.400 UF por vivienda social, considerando terreno, construcción y urbanización. Hoy las viviendas sociales entregadas en las últimas décadas tienen un valor de alrededor de 1.200 UF, lo que hace lógica la posibilidad de readquirir las viviendas para volver a adjudicar subsidios.

“La idea es ofrecer a estas personas el comprarles esa vivienda social, para lo cual el Serviu debería destinar algunos recursos que finalmente saldrían mucho más barato que construir una nueva vivienda social. De esa manera estas personas contarían con un capital que junto a un subsidio especial pudiera hacer que ellos sean sujetos de crédito bancario, y permitiría una movilidad en el sentido de que ellos podrían desplazarse de barrios; ampliar sus casas, sus condiciones de vida; y dejar una vivienda social que sería en este caso reciclada y asignada a personas sin tener que esperar el que sean construidas”, detalló la parlamentaria.