La crisis común de Chile y España

Estudiantes de España

Celebrando el primero de mayo en Barcelona, he tenido la oportunidad de escuchar a los principales dirigentes sociales y laborales explicar las directrices principales de la llamada “ crisis española”.

En efecto, la reducción en el financiamiento para los derechos sociales por parte del Estado es evidente abarcando salud, transporte, educación y por supuesto elevando las cifras de cesantía fundamentalmente entre los jóvenes, a ello se debe sumar las políticas a nivel de la Unión Europea; justamente hace unos días Barcelona fue el centro de reunión del Banco Mundial Europeo, se alzan ante ello las voces exigiendo mayor participación de los ciudadanos en estas instancias, una incidencia que permita hablar realmente de un sistema representativo, por cuanto las políticas impulsada por los gobernantes de turno cada vez se alejan más de las demandas sociales.

Las principales características observadas en esa jornada de educación social llevada el 1 de mayo dicen relación con cierta similitud presente actualmente entre Chile y España, así comparten la mayor exigencia de los ciudadanos y ciudadanas por participar en temas relacionados fundamentalmente con los derechos humanos, las constantes movilizaciones sociales, el debilitamiento del sector público, los excesivos recortes, la crisis de representación y la criminalización de los movimientos sociales a través de la aplicación excesiva del Derecho Penal ( olvidando su carácter de ultima ratio), entre otros aspectos.

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Este escenario no se produce por una crisis sectorial sino que por el contrario, debemos asumir que tales problemas son derivados principalmente de un sistema que ha profundizado las lógicas de mercado, la competencia desmedida y sin una regulación adecuada, el fortalecimiento del sector privado en desmedro de lo público, la acumulación de capital en manos de unos pocos y la falta de políticas claras al momento de la distribución de los recursos, en suma, se avecina en el horizonte las voces comunes que hablan de “crisis sistema económico ” que entre sus ventajas encontramos una excelente producción de riquezas, pero el cual no ha sido acompañado con una distribución acorde de las mimas, en este sentido, tanto Chile como España, demandan mejores políticas públicas y sociales que permitan canalizar el actual crecimiento desmedido.

Ante este escenario cabe preguntar ¿ cuál es la alternativa que debemos adoptar? ¿ qué medida o camino es el mas idóneo? creo que la respuesta no puede ser unívoca, y debe construirse en base a la decisión de todos y todas, en suma, se debe comenzar como primera medida a distinguir por un lado el mercado económico y por otro el fortalecimiento ineludible que requiere hoy la democracia, de modo que nos permita garantizar una mayor participación social comparto en este sentido la ineludible necesidad de lograr fortalecer la incidencia ciudadana en cada instancia de participación colectiva, volviendo a recuperar el sentido y función de las juntas de vecinos, sindicatos, organizaciones estudiantiles, y en general, de cualquier plataforma que permita construir un trabajo organizado, a su vez, ante ello cabe preguntar: ¿Estarán algunos dispuesto a ceder parte de su poder político y económico, en post de la transformación social?

Asimismo, se requiere impulsar medidas de descentralización, lo exige de una u otra manera cada comunidad autónoma de España, respetando las diferencias históricas y sociológicas, hay voces en Chile que reclaman una mejor distribución territorial y funcional, que permita superar la concentración de riquezas en la capital, junto con los principales centros de investigación, organismos administrativos, tribunales, etc.

A su vez, es urgente volver a colocar en el debate temas como la identidad, la participación, el compromiso, en suma otra medidas que puede contribuir en el impulso de un nuevo proceso es recuperar la educación cívica, la esencia de la enseñanza en las aulas, otros aspectos. Por tanto, hoy ante la llamada “ crisis” debemos volver a levantar la voz en post de la rearticulación, recuperación y reconstrucción de lo público, discutir sobre los nuevos desafíos en derechos humanos, inmigración, políticas sociales, aspectos penitenciarios, entre otros.

Se requiere abrir los espacios de lo privado, para que como ciudadanos y ciudadanas podamos asumir o mas bien para que ciertos sectores comiencen a comprender que ante todo somos seres sociales y no solo artífices de la producción y desarrollo económico. Esperemos que tanto Chile como España compartan en un porvenir un camino conjunto en el levantamiento de nuevos movimientos sociales que avecinen el proceso renovador para entregar un porvenir más equitativo a las futuras generaciones

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