Opiniones divididas ante polémicas por gabinete de Michelle Bachelet

Una verdadera polémica han generado las responsabilidades de las nominaciones fallidas del Gabinete de Michelle Bachelet. Se apunta a los más cercanos colaboradores de la Presidenta electa y se pone sobre la mesa el rol de los estudiantes como un actor con veto para el 2014. Esto en medio de lo que, según analistas, sería la primera crisis en el modelo de decisión de la Mandataria.

gabinete-620x330Hubo desprolijidad” en el nombramiento y “faltó comunicación con los partidos políticos” fueron los juicios del presidente del Partido Socialista y vocero de la Nueva Mayoría, Osvaldo Andrade, y de Fuad Chaín, presidente subrogante de la Democracia Cristiana, después de la renuncia de la designada subsecretaria de Educación, Claudia Peirano, y el cuestionamiento a los subsecretarios de Bienes Nacionales (PRSD), Agricultura (DC) y el Intendente de Tarapacá (PS), todos sujetos a investigaciones judiciales.

Desde los partidos, se habría comenzado a apuntar al círculo íntimo de la presidenta electa como responsables: el futuro ministro del Interior, Rodrigo Peñailillo y Alberto Arenas de Hacienda. Sin embargo, el diputado PPD, Pepe Auth, apuntó al rol de los propios partidos en la elaboración de las ternas que se le presentaron a la Mandataria.

En este sentido, el también analista político indicó que “yo pienso al revés, que la principal responsabilidad reside en las mesas directivas de los partidos que han propuesto personas que eventualmente podían generar conflicto, sea por lo que representan, como fue el caso de la subsecretaria de Educación, sea por su hoja de vida. El primero en responsabilizarse por la idoneidad de los candidatos es quien los propone. Yo no puedo pretender que el comando opere como comisario”.

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El diputado reafirmó su punto afirmando que “paradojalmente no hay ningún independiente cuestionado”. Con esto coincidió el diputado comunista, Hugo Gutiérrez, quien afirmó que se debió consultar también a los parlamentarios de cada distrito como otro método de filtración de eventuales conflictos.

El miembro de la Comisión Política y del Comité Central del PC, Juan Andrés Lagos, afirmó que en el caso de la subsecretaria de Educación hubo un tratamiento de información malintencionado, dirigido por la odiosidad de la derecha. Además, afirmó que la decisión de cambiar a la autoridad es una señal de la Presidenta de buscar un diálogo con el movimiento estudiantil y que reafirma su eje programático.

Por esto, el dirigente comunista explicó que “creo que estas situaciones tienen que cursar, hay que considerar en su mérito las situaciones, despejarlas y también creo que esto no va a debilitar un gabinete de un Gobierno que está con una línea programática clara y explícita. Que no vaya a pensar alguien, especialmente la gente de derecha, que aquí estos empujones, estas cosas que se están produciendo van a cambiar la línea programática del Gobierno, yo creo que al contrario, esto lo fortalece”.

Sin embargo, Lagos afirmó que no se dobló la mano a la Mandataria, como han sostenido algunos personeros. En total desacuerdo se mostró Alejandro Olivares, investigador del Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile, para quien los estudiantes ahora son un actor con capacidad de veto que jugará un rol muy importante este 2014. El analista además indicó que todo este proceso es una crítica más profunda que puede extenderse a lo largo de la gestión.

Una primera crítica al modelo de toma de decisiones de la Presidenta Bachelet, que puede proyectarse en el tiempo. Si esto sigue los partidos políticos van a tender a molestarse un poco más con Bachelet y van a comenzar a generar algún tipo de ruido en la gestión Bachelet. Ya pasó en el primer gobierno, que en los primeros seis meses quiso demostrar plena autonomía y los partidos políticos no estaban contentos. Aquí Bachelet tiene que tener cuidado con eso, Peñailillo tiene que tener mucho cuidado, tienen que entender que necesitan al Congreso para poder realizar todos los cambios estructurales que han prometido”, aseveró el analista.

Respecto de los nuevos cuestionados la situación es diferente, indicó Olivares, porque aquí no existe suficiente presión social y ciudadana para lograr moverlos de sus puestos, considerando también que sería una muy mala señal para el Gobierno contar con cuatro autoridades despedidas o renunciadas antes de asumir.  Estas situaciones se resolverán caso a caso y en algunas nominaciones se dependerá también de lo que digan los tribunales de justicia.