Rutina Periodística: ¿Trauma de la Ética o desastre forjado?

Apuntes sobre el rol de los medios tradicionales frente a traumas sociales o desastres naturales.

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Un desastre, un trauma;  Así podríamos definir respectivamente al ultimo terremoto en el norte del País y el gran incendio de Valparaíso. El primer acontecimiento definido por los medios como uno de los de mayor magnitud (8.3°) luego del 27F, el “1A” viene a ser uno de las catástrofes naturales de mayor envergadura de Chile en el último tiempo, así también como el siniestro acaecido en la quinta región del país, que ya cuenta con más de 10.000 habitantes afectados, 2000 viviendas destruidas y decenas de muertos dejando un sector de la ciudad devastada ante las miradas impotentes de sus residiarios.

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Es así que el vamos al fenómeno “Fuerza Chile” impulso grandes campañas mediáticas por la “unidad nacional” tan anhelada por el gobierno de la nueva mayoría, un inteligente uso político del semi-hecatombe para luego ser reproducido entre las cenizas de los cerros porteños.Cerro Las CaÒas

Hoy en día los medios atestan las pantallas y computadoras con noticias contingentes sobre el siniestro -en palabras de Bachellet: “Este es tal vez el peor incendio en la historia de Valparaíso” (La Tercera 14/04)- que vino a asediar gran parte del puerto principal haciendo de sus víctimas centralmente a los sectores más populares y pobres de la ciduad: Moreira (UDI)  y su propuesta de ayuda consistente en donar un millón “del bolsillo” de cada parlamentario, aludiendo a la “localidad” del principal congreso del País que simbólicamente emerge como el fuerte que se levanta frente a cerros atestados por el humo, el fuego y la pena. Las discusiones planteadas por  Chahuán (RN) de hacer del mismo congreso porteño  un albergue a lo cual la presidenta del plantel, Isabel Allende (PS), se opuso rotundamente; Incluso notas como el actuar –plausible desde el sensacionalismo- de Iván Fuentes (IND.) al ir a “camisa remangada” a ayudar a los afectados del cerro Rocuant. ¿Pero quién(es) dictamina que información entregar y cual no? ¿Sirven realmente estas notas periodísticas para poder estudiar una real ayuda para los afectados?

Derecho a la información, el Chile del hoy y el “otro Chile”

El derecho a la información es un punto discutido desde antaño entre teóricos de la ética periodística, tocar estos problemas que tienen connotaciones sociales dentro de un marco especifico como lo es la situación política – de aparente equilibrio inestable- en Chile tiene diferentes maneras de abordarlos: “Existen diversos encuadres posibles para informar sobre una tragedia: el pesimismo, describiendo las causas y consecuencias del hecho; la búsqueda de las causas, de sus responsables y la inserción del recuerdo de las víctimas; la descripción del dolor y solidaridad hacia las víctimas; el balance de los daños; enmarcar las historias bajo el argumento de las labores de rescate”[1] y así suman y siguen las maneras en que podemos emprender la aventura periodística, aunque a pesar de esto, existen varios factores dentro de este encuadre que no encajan en los análisis “correctamente éticos” desde el profesionalismo  y la seriedad de medios que hacen gala de su “calidad periodística”. El sensacionalismo y las malas prácticas, la desinformación y la parcialidad editorial muestran una vez más al servicio de quien está la verdad, la información y la ayuda que se puede brindar desde el frente informativo a los sectores afectados por estas inesperadas situaciones que acarrean todo un contenido social tras el desastre.

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La situación política del país nos da buenas señales de cómo podemos ir midiendo la manera en que los medios –y el gobierno- tendrán influencia, formarán y montarán a sus líderes de opinión,  nos entregarán paquetes de información y así, intentarán lograr imponer su agenda frente  a un escenario en que los diferentes sectores como el movimiento estudiantil el 2011, las movilizaciones pingüinas del 2012 y la entrada aún muy tímida de los trabajadores en el 2013 –con un importante paro portuario- vienen marcando la tónica de la agenda mediática y si vemos mas allá, incluso el programa de gobierno en el que Bachellet tuvo que montarse para poder empezar a oxigenar un régimen heredado directamente de la constitución de José Piñera, redactada en 1989, entre un vaivén de enfrentamientos, compromisos y un aire de un “para que nunca más en Chile”.

Cuando se habla de “grandes monopolios de la comunicación” no es nada más ni nada menos que la referencia a los dos grandes consorcios de la información: El Mercurio, con el control de más del 58% de la lectura noticiosa a nivel nacional, donde lo sigue COPESA con el 41% de este control, relegando al diario “La nación” el 1% -tomando en cuenta la venta aprobada con el 99,4% de este periódico a Macarena Duarte, representante de una empresa de asesorías contables el pasado 27 de enero-. Estos datos no solamente nos sirven para ver la magnitud del poderío mediático de Edwards  y compañía, si no que nos sirve también para ir pensando en cómo se comunican los empresarios a nivel nacional: los grandes consorcios de medios no solo han sido históricamente un apoyo por derecha de los distintos gobiernos en la democracia pactada de la ex concertación,  a veces apoyos críticos, a veces apoyos medianos, pero siempre del lado de quien pueda hacer un espacio, cual explorador, entre los frondosos espacios públicos y tribunas que entregan estos medios frente a la gran masa de clase media, pobre y trabajadora.

¿Pero qué tiene que ver un consorcio mediático históricamente de derecha como lo es El Mercurio con un gobierno reformista como lo es del Bachellet? ¿Las noticias importan solamente en su sentido de informar o son objetivamente “avisos” entre aquellos que pueden “hacerse el espacio”, es decir, entre los que pueden pagar por ese espacio? Algunas de las preguntas sobre la mesa.

Vieja y sabida es la idea de los medios que pertenecen a los grandes empresarios, pero, ¿qué hay detrás de una noticia que criminaliza, que protesta, que llora frente a un escenario político inestable? ¿Por qué? ¿Para qué? Son preguntas que logran hacer pensar a quien escribe y lee noticias, a quien puede estar leyendo este mismo pequeño artículo: lectores, tomen en cuenta los pro y contras de tener una noticia en sus manos, tómenlo, de manera responsable.

foto_0000004620140415190434  Detrás de cada gran noticia hay gente pensando esas noticias, que aristas tocar, que aristas omitir. Detrás de grandes hechos noticiosos hay gente “normal”, gente que es parte de un sector de la sociedad, lamentablemente, de por sí, la balanza está cargada. Detrás de todo esto está un gobierno que intenta salvaguardar los cimientos de un régimen detestable e irritante en todos sus aspectos. Hemos visto con total inseguridad como se aprueban diferentes maneras de contener y cooptar las posibles y variadas explosiones a nivel social: Reformas como la tributaria que darían paso a importantes reformas como la educacional, el retiro del proyecto de “carrera docente” propuesta en tiempos de Piñera, el retiro de la Ley Monsanto, la no aplicación de la “ley antiterrorista” a los sectores mapuches en conflicto y así podemos seguir sumando diferentes “gestos” por parte de la administración  de hacer más ameno estos 4 años que aún les espera – sin mencionar los diferentes “acercamientos oficiales” desde el gobierno-.

Como se mencionaba antes, el derecho a la información se remonta a diferentes aspectos de la vida cotidiana: al caminar por una calle y ver un periódico hasta el decreto “por necesidad” de un estado de derecho con el fin de “garantizar un desarrollo del pensamiento”. En chile, el artículo 19.12 de la constitución de la república “garantiza la libertad de expresión y de informar sin censura previa de cualquier manera y por cualquier medio”[2] ¿se respeta este derecho? ¿Se toma en cuenta desde el periodismo hacer valerlo? ¿El periodista está pensando en esto o solamente en retocar historias, en buscar la mejor?

 Distintas y buenas historias –información- se pueden entregar a las personas –en el contexto de una catástrofe o “noticias de éxtasis”-, historias distintas que se pueden abordar desde distintos enfoques aunque detrás de ellas a palabras de Lyuba Yez en un reciente artículo llamado “Alarmismos y tragedias: el periodismo no debe hacer más daño” indica: “El periodista, en esta situación, es parte y no lo es. Es parte de la tragedia porque es un testigo, pero no es quien padece el dolor, y tiene un objetivo mayor: acercarnos a esa realidad y darnos los datos necesarios para entenderla. Sobre todo, poner orden en medio del caos. Esa es una de las funciones de los medios de comunicación: la socialización, ordenar las piezas del puzle que está desparramado en el piso. Un necesario ejercicio racional.”[3] . Solo la experiencia nos da las herramientas éticas necesarias para poder discutir acerca de lo “correcto e incorrecto”, solo inmiscuirse en el mundo del periodismo nos entrega ese “pase” para poder hablar con base sobre las acciones de los y las periodistas formadas en las históricas escuelas de periodismo a nivel nacional, pero existe algo detrás de cada hecho noticioso tomado por estos verdaderos “escultores” de la verdad: La realidad.foto_0000007120140415193715

La discusión sobre la “imparcialidad” y el mito del “objetivismo” ¿Nos hace cómplices?;  Lo mostrado durante las diferentes canales y medios frente a estas situaciones, particularmente sobre estas catástrofes, que tienen todo un contenido político y social, reflejan distintas cosas: en primera instancia la desigualdad de condiciones en el que el “otro chile” se desenvuelve; Casas de cholguan, de madera y eternit son alguna postales de aquello y en última instancia los grandes desaciertos de los medios. Ante esto, Es posible confiar en los “medios tradicionales” como vía “oficial” frente a estos casos (?). Veamos.

“Un tremendo asado”

Con fecha catorce de abril aparece en la página “El Mostrador.cl” una noticia que pone en su titular: “CNTV ha recibido 14 denuncias contra Canal 13, CHV y TVN acusando “sensacionalismo” y “truculencia”[4], esto es una muestra solamente de la vigencia del debate ético en el periodismo, en el cuestionamiento al rol que cumplen y al servicio de quienes se encuentran hoy como verdaderos paladines “oficiales” del régimen, quienes que fervientemente reciben la condecoración por su “implacable labor” de informar “verídica, audaz y dinámicamente” a la sociedad. Existen variadas aristas por tocar específicamente en este punto, pero remitámonos a dos en particular: Las denuncias a CNTV y los dichos de la periodista Mónica Pérez frente a la situación porteña.

“Un tremendo asado”, se lee de inmediato al leer la noticia que se publicó en  radio Bío-Bío con fecha del quince de abril[5] frente a las críticas que recibió ante los dichos de la reconocida periodista de TVN, Mónica Pérez. Aquí lo interesante, y un poco por fuera del tema, es el hecho sutil de que los medios han enviado a sus mejores y más reconocidos rostros a por la cubertura de tan cruento suceso ¿Por qué? Son cosas y aspectos que hay que ir olfateando, así como el hecho de que solamente se muestras noticias que provienen desde el congreso, desde el parlamento y las fuentes “oficiales”-del régimen-.Mas adelante toquemos este punto.

Si bien, Mónica Pérez recibió críticas medianamente tibias, sus dichos develan cierta “tela de juicio” a priori sobre el conflicto, el hecho de que simplemente manden a sus mejores caras a reportear lo que significaría  y  a palabras de las autoridades como el peor  incendio que se ha vivido en Valparaíso -incluso mayor que el caso de Carlos Rivas, trabajador soldador imputado el año pasado por ser el causal de un incendio que arraso con más de 284 viviendas- expresa lo importante que es para los medios en coalición con el gobierno mostrar una mejor cara en “perspectiva” al conflicto, una “buena cara” para poder salir a realizar sus políticas resguardadas principalmente por el estado de Excepción aplicado no solamente en Iquique sino también en este caso.

Pero retomemos las noticias. Pérez no se ha defendido, la noticia ha sido ocupada únicamente para mostrar un ataque directo a ella y su ética periodística, pero indirectamente a los medios de comunicación en general. CNTV (Consejo nacional de Televisión) además de las 15 denuncias recibidas este lunes por sensacionalismo, truculencia y atentados contra la dignidad, hoy ha recibido 40 denuncias más que se le suman por los mismos cargos ¿casualidad?; 55 cargos en donde se pueden leer argumentos como el uso de palabras como “Terremoto de Fuego” o “Tsunami de fuego” y la clásica “imagen dantesca” haciendo alusiones al infierno de Alighieri.foto_0000002320140415193715

A esto las preguntas de Pérez han logrado quitar el velo que con mucho ahínco han intentado mantener los medios: ¿Por qué se vienen a vivir a un lugar tan peligroso?” a lo que la mujer le respondió “Los pobres no elegimos donde vivir”[6], frase clave para entender la relación Medios/masas, en donde la separación objetiva existente entre los medios tradicionales de la realidad del “otro Chile” se hacen mucho más notorios.

¿Y la ayuda independiente?

Si bien en las noticias han aparecido bastantes notas referentes al hecho, podríamos clasificarlas meramente como notas del desastre en sí pero no como notas del trauma social que conllevan estos casos. Cosas particularmente interesantes podemos ver en nuestras pantallas y revisando la prensa a nivel nacional: como por ejemplo mostrar la ayuda “desde el congreso” como también las diferentes noticias que intentan reflejar “la mano en el corazón” que se han puesto diferentes personeros del gobierno y la oposición, aludiendo a una “unidad nacional” comparables a ratos solamente con el caso de los 33 mineros atrapados en la Mina San José el año 2010. ¿Y la ayuda independiente? La ayuda independiente a las “vías oficiales” ha sido pan de cada día, se organizan mediante centros de acopio a nivel nacional, voluntariados, iniciativas artísticas y colectivas, organizadas por federaciones de estudiantes, juntas de vecinos y sindicatos de trabajadores, los ejemplos, son muchos. Y no solamente con Valparaíso, Iquique ha logrado poner en el centro la ayuda “obrera y popular”, un verdadero ejemplo de organización y de demostración frente a la “ayuda oficial” de un gobierno que no ha logrado dar una salida efectiva.

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Ejemplo de esto es la ayuda organizada por los estudiantes de la Universidad Católica del Norte quienes recolectando más de 10 toneladas de ropa, comida y menesteres enviaron un camión lleno en ayuda directa a los afectados por el semi-hecatombe de Iquique, mientras tanto, el gobierno inoportunamente enviaba 11 toneladas a los gobiernos regionales, que independientes del actuar nacional, eran autónomos frente a las acciones llevadas a cabo en ayuda de los damnificados.

Ejemplos hay muchos. Pero esto no es casualidad.

Si bien un juicio a priori seria decir “Los medios son parte de la coalición con el gobierno, no hay que esperar nada de ellos”, en segunda instancia dar el paso en inmiscuirse en el porqué de estas acciones nos lleva a un fin de túnel muy parecido a la tónica política nacional: La línea de cooptar, coartar, de invisibilizar y tapar con tierra todo aquello que pudiese ser una “presión” para la situación de inestabilidad política para el gobierno se hace una tema de primera necesidad. Mostrar un gobierno mucho más apresto al dialogo –un dialogo abarrajado- es una línea consiente en la idea primaria de mantener el orden “posible” dentro de un marco político que promete nuevos saltos en las luchas de los años pasados. No es menor. La caída del cobre, sus decrecientes expectativas en China, el fin del súper ciclo del mismo y la falta de “esponja” al colchón económico, tan aplaudido por el gobierno de Piñera están llegando a su fin; No es casualidad.

La ayuda independiente se sigue organizando en juntas de vecinos,  en federaciones y sindicatos, participan de ella organizaciones políticas, juveniles y de amigos, incluso familiares de los afectados. La asociación de fotógrafos independientes (A.F.I) ha hecho carne la muestra viva de esto, a través de sus imágenes que se mueven libremente a través de las redes sociales.

Al contrario de Horst Paullman, dueño del holding CENCOSUD, quien habilito una burla de 15 cuotas al precio contado en comida y ropa en las empresas asociadas al holding, con un avance de 100 mil pesos en efectivo y un plazo de 60 días extra en la deuda para aquellos que hayan quedado en situación de calle, la organización obrera y popular si es posible, es concreta y efectiva.

15/04/2014

 

 


[1] “Desafíos éticos de la cobertura televisiva de un hecho Traumático”, Liuba Yez, 2013.

[2] “Breve reseña del derecho de información”, Jorge Pan, Presidente del Instituto de Estudios Legales y Sociales del Uruguay (IELSUR).

[3] “Alarmismos y tragedias: el periodismo no debe hacer más daño”, Lyuba Yez, 14/04/14 www.Puroperiodismo.cl

[4] http://www.elmostrador.cl/pais/2014/04/14/cntv-ha-recibido-14-denuncias-contra-canal-13-chv-y-tvn-acusando-sensacionalismo-y-truculencia/

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