A tomar, pero tomar conciencia

Creo sin temor a equivocarme que 42 años es más que suficiente para seguir soportando el proceso de desnacionalización del cobre llevado a cabo por golpistas y concertacionistas, por vende patrias de derecha y los que se disfrazan de izquierda.

Siempre me he preguntado por qué un país como el nuestro, tan abundante en cobre, es capaz de regalar su riqueza a empresas multinacionales que amparadas en un manto de legalidad saquean el presente y futuro de nuestro gran país. ¿Bajo qué argumentos ideológicos se terminó traspasando el 70% de la manoseada frase “el cobre es de todo los chilenos”? ¿Quiénes participaron de ese nefasto proceso?.

Los golpistas

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Poniéndome a bucear en internet, he podido encontrar un vasto y rico material que cuenta la historia de la vergonzosa desnacionalización del cobre y la mayoría coincide que el principal de estos trúhanes y  por ser el ideólogo y arquitecto de la argucia que permitió iniciar la segunda desnacionalización del cobre, se llama José Piñera Echenique, autor intelectual de la Ley Orgánica Constitucional 18.097 sobre Concesiones Mineras, de enero de 1982, como antes lo fue del Código Laboral, del sistema privado de pensiones y también del Código de Minería en 1983.

En términos sucintos, dicha ley establece la “concesión plena”, charlatanería jurídica que permitió evadir la disposiciónniño de cobre constitucional aún vigente, en el sentido de que el Estado tiene el dominio “absoluto, exclusivo, inalienable e imprescriptible» de todas las minas”; concesión que fue revestida para todos los efectos como “derecho de propiedad”, y protegida por condiciones de indemnización tan favorables –al contado y al “valor de la totalidad del daño patrimonial efectivamente causado, el cual equivale en el caso de la concesión de explotación al Valor Presente de los flujos futuros de caja que ella puede generar”, como se jacta el propio Piñera , que en la práctica es inexpropiable.

Los concertacionistas

Los gobiernos de la Concertación no sólo han aplicado la ley anticonstitucional de la Dictadura sobre el cobre, -reconociendo la propiedad privada de los yacimientos-, sino que han perfeccionado la ‘Concesión Plena’ y otros aspectos de la legislación minera que favorecen con nuevos incentivos a las empresas extranjeras.

En los primeros gobiernos de la Concertación se aprobaron disminuciones de impuestos a las empresas mineras y modificaciones que disminuyen la base tributable. También durante los primeros gobiernos se dictaron leyes que facilitaban la venta de los yacimientos entre empresas privadas y autorizaciones a CODELCO para traspasar a las empresas privadas los yacimientos no explotados y que permanecen como reservas futuras de CODELCO. Si no me creen, pregunten a los viejitos que van quedando de Chuqui.

El daño al país, la región y particularmente al oasis de Calama queda ejemplificado de manera muy cruda el año 2011, donde  la inversión extranjera se llevó como utilidades 35 mil millones de dólares, una locura. Para asimilar las cuantiosas utilidades, hay que mencionar que eso equivale a: 79% del presupuesto anual del Estado de Chile, a 3,3 veces el presupuesto de educación, a 7,3 veces el presupuesto de salud y a 11,5 veces el presupuesto de vivienda.

Con estas cifras queda demostrado matemáticamente que la nacionalización del cobre es el mayor éxito económico que hemos tenido en nuestros 200 años como república, porque el aporte de Codelco triplica el aporte de las empresas privadas y porque la inversión extranjera se lleva colosales utilidades que están perjudicando al país, por eso es importante que los chilenos tomen conciencia, es importante que se informen sobre el abuso de las transnacionales con nuestro principal recurso.

Por eso permítanme decirles que por todo lo anterior desconfío de golpistas y concertacionistas, prefiero seguir tomando conciencia.

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