En octubre del año 1868, cuando la ciudad de Antofagasta fue fundada oficialmente, el acta fundacional remarcaba “como distintivo de la nueva ciudad se marcará un ancla… en el punto más adecuado y visible”. Con el objetivo de guiar a las embarcaciones que cargaban con los materiales que se utilizaban en la construcción de la compañía salitrera Melbourne Clark.

Jorge Hicks, un destacado empresario inglés que había trabajado en la Industria salitrera de Iquique y que había llegado a la ciudad 2 años antes, se encargó de diseñar el ancla para su posterior ejecución en un cerro visible como una señal referencial para las naves que ingresaban a la bahía San Jorge con destino a Antofagasta.

El inglés le encomendó a un empleado, de apellido Clavería pero de nombre desconocido hasta nuestros días, pintar en el cerro el símbolo con las siguientes indicaciones:

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Caña: 18 metros, argeneo: 4 metros, uña: 8 metros, cepo: 11 metros

El minero clavería cumplió con las órdenes de Hicks, pero con un pequeño detalle, ya que al nunca haber visto un ancla de verdad, la pintó al revés. Esta es la razón por la cual el ancla está invertida.

El año 1956 Carabineros del Grupo de Instrucción construyeron en cemento el emblema de Antofagasta, que hasta entonces solo era remarcado con cal. Más de 45 carabineros del plantel junto a la colaboración del personal de las comisarías construyeron un ancla de cemento con recursos que ellos mismos recaudaron para la adquisición de los materiales necesarios.

Hoy, el ancla se ha convertido en un símbolo emblemático de la ciudad, y a sido usado en los logotipos y escudos de distintas instituciones como la Municipalidad de Antofagasta, o el Club de Deportes Antofagasta.