El Proyecto de las 40 horas y los efectos positivos de reducir la jornada laboral en Chile

El martes 23 de julio la Comisión de Trabajo de la Cámara de Diputados aprobó la idea de legislar el Proyecto que busca reducir la jornada laboral de 45 a 40 horas semanales.

La autora de la propuesta es la diputada del Partido Comunista (PC), Camilo Vallejo, y pese a ser criticada de forma absurda y sin fundamento por la oficialismo, no es un secreto los efectos positivos de su potencial implementación en el trabajo nacional.

En el 2005, la jornada laboral se redujo de 48 a 45 horas semanales, lo que trajo un aumento considerable en la productividad de las empresas, los efectos positivos fueron tan abrumadores, que el mismo Sebastián Piñera (RN), en ese momento candidato presidencial, señaló que “aspiramos a reducir, hacia el Bicentenario (2010), la jornada de trabajo en tres horas, a 42 horas semanales. Lo cual va a significar duplicar el tiempo libre de tres a seis horas, para las cosas más importantes de la vida, como la familia”.

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Este cambio en el mercado, producido por la flexibilidad del horario, debería significar un aumento de salario para la fuerza trabajadora, entonces, si los efectos positivos continúan siendo igual de buenos como lo fueron en el 2005, deberíamos estar presentes en un aumento de recursos para la empresa y los trabajadores.

¿No les suena lógico? La hipótesis de “Salarios de Eficiencia”, elaborada por Carl Shapiro y Joseph Stiglitz, quien obtuvo el Premio Nóbel de Economía, señala la importancia del incentivo de los gerentes empresariales de pagar a sus empleados salarios mayores que el promedio del mercado para incrementar su productividad o eficiencia económica, en forma simple, la productividad de la fuerza trabajadora se incrementa con un buen salario recibido. 

¿En palabras más simples? Un trabajador feliz, con tiempo libre, para la familia y recreación, produce más, si eso pasa, la empresa recibe más recursos y debería aumentar el salario de sus empleados, lo que incrementaría aún más la productividad y seguirán subiendo las utilidades y, por ende, el sueldo. Todos ganan. ¿O acaso están en contra de lo que dijo un Nóbel de Economía? Un buen empresario no lo estaría, le daría la razón a esta Columna.