Confianza, lo básico de la convivencia humana

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Ortega y Gasset establece que gran parte de nuestra vida se sustenta en supuestos básicos, que no cuestionamos, y que constituyen la base de nuestra vida. Supuestos como que vamos a seguir estando vivos, que la tierra nos sostiene o que la persona que está  a nuestro lado, a pesar de ser un desconocido, no nos hará daño.

Sin estos supuestos la vida se haría inviable.  Imagínate caminar por la calle pensando que todos los que pasan a tu lado te van a hacer daño, no podrías caminar, ni siquiera salir de tu casa.

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Hoy en Antofagasta se está gestando una situación gravísima, no es solo la contaminación que tiene a muchas personas con altos niveles de metales pesados en su cuerpo, sino que es un cáncer mucho más mortífero: hay un crecimiento permanente de la desconfianza en nuestra región.

No es posible que se nos prometan acciones en enero y no se realicen por falta de fondos. No cumplir lo prometido debilita la confianza.

No es posible que la autoridad entregue resultados de exámenes y sea ella misma la que los cuestiona pues son muy elevados. Sembrar la duda, solo debilita a confianza pues ya no sabemos qué exámenes serán los correctos y si podemos o no confiar en más instituciones públicas al respecto.

No es posible que exista una superintendencia de medio ambiente y no cumpla con las acciones para la cual fue creada. Instituciones que no funcionan solo acrecienta la desconfianza contra el sistema y ello es el origen de un futuro caos social.

Y así suma y sigue un cúmulo de acciones que solo merman la confianza básica que debiera existir entre los ciudadanos y sus autoridades. El problema es que esta falta de confianza solo es cultivo para el inicio de acciones en que vecinos se vuelvan contra vecinos y los ciudadanos intente hacer por su propia mano lo que  autoridades han sido incapaces de hacer.

Lo peor que puede ocurrirnos es entrar en estado de desconfianza permanente, pues ello solo alejará de nosotros las soluciones que desde un inicio debimos haber buscado en conjunto.

Nuestra ciudad se merece una mejor calidad de vida, pero esa es una tarea que requiere de la confianza básica de unos en otros, de saber que las autoridades nos protegen y que los ciudadanos seremos responsables de nuestro actuar. Cuidar de nuestra ciudad implica que cada uno en su tarea haga lo que le corresponde y así genere en otro la confianza mínima para seguir conviviendo, de otro modo el polvo que nos contamina solo será el menor de nuestros males.