Un proceso lento de recuperación

imageTras el accidente, las intervenciones médicas, la recuperación y el reposo, llegó el momento de la rehabilitación en las zonas operadas, una situación que jamás había vivido y me demostró que soy más fuerte de lo que pensé que era y que cuando sentía que no daba más del esfuerzo me di cuenta que aún podia dar un poco más.

Despertar todos los días y necesitar ayuda para sentarme en la cama era algo devastador, los primeros días me cuestionaba mis actuales circunstancias y constantemente me preguntaba ¿por qué yo?.

Tras estar dependiente de mis padres para comer y trasladarme, llegaría el momento de los ejercicios con el Kinesiologo para recuperar la movilidad, en una principio, en el codo derecho y la rodilla derecha.

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Ya no podía doblar mi rodilla más allá de 30 grados y mi codo no estaba operativo. Me sentaba a un costado de la cama y al mirar al suelo, veía tan lejos el piso y tan difícil poder tocarlo con la planta de mis pies.

Levantarme, caminar, correr y marchar eran acciones del pasado que debía esperar meses para poder realizarlas nuevamente. Mi Objetivo era poder estirar mi codo y doblar mi rodilla, acciones tan simples que de un momento a otro se transformaron en grandes desafíos.

Nunca hice ejercicio ni en el colegio completaba las rutinas, ahora me despierto con la mentalidad de realizar los ejercicios y cada vez avanzo más.

Entrar en una silla de ruedas y necesitar ayudar para sentarme en la camilla no ha mermado mi ánimo, al contrario, siento la energía de mucha gente que me acompaña y mi paciencia se ha incrementado con el pasar de los días.

Sentir como los músculos de la rodilla se estiran y ceden dejando que la  rodilla pueda doblarse cada vez más, viene acompañado de un dolor indescriptible que a la vez siempre es pasajero, tras cada sesión sólo pienso en la siguiente y una pronta recuperación.

Mi rutina se reduce a realizar ejercicios y asistir al Kinesiologo, ya no puedo ir a trabajar, no puedo salir, no puedo andar en bicicleta ni salir a carretear, pero lo que si puedo hacer es compartir más con mi familia, mis primos y mis amigos.

No me molesta ni me desespera mi actual situación porque sólo es cosa de tiempo para volver a caminar, por ahora sólo seguiré sacando reflexiones de esta situación y recordando siempre que quien conserva la calma, maneja me juego.