Reformas, la “incomodidad” y la “incerteza jurídica”

Por: Pablo Carrizo Orellana - Administrador Público, MBA.

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Pablo Carrizo

Estamos viviendo un momento complejo como país, donde los responsables de los aparatajes institucionales como el Estado, Fuerzas Armadas, Iglesia, Federaciones Deportivas, Conglomerados Empresariales, etc. han provocado el desmantelamiento de la calidad de vida y por ende de la credibilidad de la ciudadanía, algunos le llaman confianza; esto básicamente por razones de que hoy la información se ha democratizado a través de las redes sociales y la internet, y por que definitivamente este sistema político y económico está haciendo agua en función del incumplimiento de los sueños, anhelos, expectativas pero por sobre todo en la satisfacción de las necesidades básicas de las personas, donde se ha confundido crecimiento con desarrollo y lo sostenible con lo sustentable.

Claro estamos que es necesario e impostergable hacer reformas y cambios de fondo al país, ya que en el pasado toda reforma fue más bien una modificación cosmética a todo lo heredado de manera blindada de la Dictadura Militar (Constitución, salud, educación, AFP, Impuestos, etc.), pero en concreto se han hecho los necesarios cambios de fondo, en lo principal a causa de leyes que son casi intocables, y que justamente por estos amarres es que no logramos progresar y desarrollarnos de manera armónica.

Sabido es que las cosas no pueden mejorar sino se hacen de otra manera, bajo esta premisa y junto a que hay que terminar con las desigualdades y abusos que diariamente vivimos producto del status quo del  sistema político, social, económico y Financiero que nos rige, lo que ha significado que el Estado sea saqueado por unos pocos y que el desarrollo pase por fuera de la casa de más del 80% de los chilenos/as, y lo más triste a costa de toda la población (recordemos que las platas de las AFP se las prestan a los Bancos, y que ambos son de los mismos dueños).

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Difícil y lleno de fantasmas del miedo ha sido el camino por hacer reformas y replanteamientos tributarios, laborales y ahora Constitucionales, dado que el sector más tradicional, y que de pasada este sistema los favorece enorme e impunemente, bombardea  diariamente estos legítimos esfuerzos de hacer un país más justo, igual  y representativo, con argumentos de ficción y anunciando catástrofes. Como ninguno de estos desafortunados intentos de boicot ha funcionado, juegan su última carta acudiendo a la desmocratizadora instancia llamada Tribunal Constitucional.

En este contexto, aparece el ex Ministro de Hacienda y ex candidato presidencial de la Dictadura militar, Hernán Büchi, haciendo una dura, infundada y pirotécnica crítica, de que se autoexilia de Chile por que le “incomoda este país”, a través de una columna llamada “porqué me duele Chile” publicada en El Mercurio.

A este autoexilio, que de pasada trata de lapidar las necesarias reformas que se están llevando a cabo con sus comentarios personales, solo me cabe comentar, que la premisa del Estado es que lo que es bueno para todos tiene que ser bueno para mí, pero claro estamos que los creadores, y férreos defensores, de este sistema no les hace sentido el bienestar de todos; en consecuencia, no puedo dejar de discrepar con sus declaraciones a la vez de reflexionar ciertas situaciones objetivas que son absolutamente necesarias de compartir.

La “incerteza jurídica” es que vivimos en un Chile con una Constitución que no nos representa y que es un amarre a cualquier progreso social y económico que sea diferente a como lo ven y disfrutan el 5% de la población más acomodada de nuestro país. Por lo tanto no es de extrañar que alguien que es parte del Directorio de SQM (para qué comentar como corrompieron esta ex empresa del Estado), se sienta incómodo con una reforma tributaria que justamente apunta a generar mayores controles y a mejorar la fiscalización del sistema tributario, por sobre todo la evasión de impuestos; y hablando de evasión de impuestos Büchi es uno de los chilenos que evadió impuestos a través de depósito off shore que revelaron los Panamá Papers.

Finalmente, claro nos queda que su frase de que Chile “es hoy más incierto y hostil para vivir”, es más bien una pataleta que le dio producto que avizora el término de paraíso que estaban acostumbrados a vivir en Chile, y lo peor a costa de todos nosotros, y a la vez coartándonos cualquier participación dentro del desarrollo. No encuentro asidero moral de su autoexilio, es más considero que es solo una estrategia de levantar cortinas de humo al proceso de las necesarias reformas, y que poco le importa el tipo de empleo, su calidad y el rol que cumple para disminuir la desigualdad.

Bajo este tipo de aseveraciones se oculta la magnitud de la teoría neoliberal, y que en sus palabras sólo subyacen los deseos por aglutinar mano de obra barata para seguir perpetuando su sistema de explotación; a  la vez que es importante señalar que en Suiza las pagan impuestos más bajos, sobre todo los no ciudadanos, y que con este país Chile no podría hacer una extradición, que ésta sí que es una “certeza Jurídica” que lo va a proteger de las futuras citaciones a declarar por estafar tributariamente a Chile.