Homenaje a una mujer trabajadora y vendedora ambulante de la Plaza Sotomayor de Antofagasta

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En un día donde se recuerda a las mujeres trabajadoras que perdieron la vida luchando por mejores condiciones laborales para alimentar a sus hijos, resulta imposible no rendir un homenaje a esta mujer trabajadora, vendedora ambulante de la Plaza Sotomayor de Antofagasta.

Una mujer que sin saberlo, fue fotografiada sin autorización y su imagen ha sido compartida para ser ‘funada‘ en internet por parte de defensores de los intereses del comercio establecido de Antofagasta, además de políticos conservadores y también de diversos arribistas y siúticos de internet, a quienes les molesta que el centro de la ciudad se vea ‘feo‘ con tanto ‘flaite‘ trabajando sin patente comercial.

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Detrás de la inofensiva fachada de recuperar espacios públicos, se pide a la autoridad que a esta mujer se le fiscalice… Y sabemos muy bien como terminan estas ‘fiscalizaciones‘. Con carros de mote con huesillo derramados y madres humilladas frente a sus propios hijos. Con vendedores de paltas y naranjas esposados. Con vendedores de discos compactos muriendo calcinados en una cárcel. Todo ello mientras la impunidad campea en el financiamiento ilegal de la política y la corrupción que estilan los casos Penta, Bancard, Milicogate, Pacogate.

Estos engalanados representantes modernos de la vieja oligarquía de siempre, la que en nombre del orden y la limpieza asesinó a mujeres y hombres en la Plaza Colón de Antofagasta el año 1906, quieren ahora ‘limpiar‘ el centro de la presencia de esta trabajadora.

Con arrogancia predican que su objetivo es conseguir que la capital de la desigualdad de Chile se asemeje a las más bellas ciudades de Europa, olvidando que si los vecinos de Antofagasta disfrutaran de un estándar de vida europeo, con salud y educación gratuitas y de calidad, con salarios y pensiones dignas, probablemente una mujer de la tercera edad no estaría vendiendo jugos o envolviendo regalos en la calle, ‘afeando los espacios públicos‘, que tanto les preocupan en su superficial y violento alegato.

El concepto de belleza es relativo. Quien escribe, considera mil veces más hermosa una sonrisa de esta mujer valiente, humilde, esforzada y trabajadora vendiendo una chaparrita ilegalmente para alimentar a sus hijos, que los prejuicios clasistas de aquellos que quieren convertirnos en una ciudad uniformada y gris que no somos, ni seremos jamás, porque la mayor belleza y riqueza de Antofagasta está en el colorido y diversidad de nuestra gente.

Cristian Reyes Herrera