La justa movilización de los trabajadores en la minera Escondida y los diálogos establecidos con la prensa, sus asociados, la empresa, revelan datos interesantes y de importancia que no son menores para quienes seguimos con atención las pistas que deja la expatriación de nuestra noble riqueza como es el cobre, aún más, cuando nos declaramos regionalistas.

La huelga se ha analizado desde distintos puntos de vista, todos legítimos por supuesto, sin embargo he extrañado una posición propia de parte de nuestros legisladores, sobre todo de aquellos que hacen del ejercicio de la política el “arte” de profitar durante 12 años (tres periodos) sin un proyecto de ley significativo que modifique las condiciones de recaudación del cobre, que mueva los límites en beneficio de las comunas donde se extrae. Siempre la misma excusa, que todo lo que tiene que ver con materia presupuestaria es iniciativa del poder ejecutivo, o sea, La Moneda.

En esa dirección, la del cobre, es que uno mira y observa los distintos medios escritos y audiovisuales los cuales entregan interesantes datos, al menos para quien escribe la columna. Hoy me centraré particularmente en uno.

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No me dejó de impactar cuando la empresa BHP Billiton expresó la pérdida de 21 millones de dólares por día, sí, 21 millones de dólares. Se imagina usted si hubiese un impuesto regional, un impuesto verde que permitiese un día de producción para las finanzas de los gobiernos locales en donde se extrae el rojo metal. ¿Por qué nadie ha explorado nuevas fórmulas fuera del manoseado y chanta royalty? Por qué no modificar con urgencia el FRAUDENOR. Sepa usted entonces que un día de producción de la Minera Escondida equivales a 21 millones de dólares y esto en pesos nacionales es 13.842.431.400, trece mil ochocientos millones cuatrocientos treinta y uno con cuatrocientos pesos.*

Con esos recursos propios Antofagasta ya tendría un moderno tranvía, Calama ya poseería un nuevo edificio municipal, proyecto RS (recomendado socialmente) y que el actual alcalde Daniel Augusto se dio el lujo de cambiar la prioridad por otro proyecto que todavía está en su etapa de diseño, es decir, 19.300 millones que se fueron al tacho de la basura.

La pregunta sigue siendo entonces, ¿Por qué nadie ha legislado para beneficiar a las comunas de donde se extrae el cobre?

Tengo al igual que usted la “leve sospecha” que la clase política ha sido comprada por los grandes grupos económicos, que no responden a los intereses nacionales ni menos comunales. El festín de la corruptela que leemos a diario es la desfachatez de nuestros gobernantes que buscan el poder para enriquecerse, salvo honradas excepciones.

Los montos que produce la minería pública como privada, son de tal magnitud que el ciudadano común y corriente a nivel país, no alcanza a visualizar y menos percibir como propia su riqueza minera, aunque siempre permanece latente la idea que algo le robaron.

En nuestra región se encuentran las mineras estatales más grandes del mundo y también las privadas. En el caso de las últimas, su escaso aporte a proyectos significativos que permitan cambiar el rostro de una ciudad, por el contrario, uno lee las amenazas con el cierre de faenas cuando los trabajadores exigen lo justo. Como estrategia comunicacional buscan destacar las diferencias con la comunidad, profundizan sus divisiones con el resto de los trabajadores, intentan aislar el conflicto únicamente a un tema de remuneraciones.

Que la indiferencia de la clase política por el conflicto en la Minera Escondida se excuse por ser “un conflicto entre privados”, o bien, sus intervenciones sean oportunistas como es el caso de las candidatas de derecha a su reelección como diputadas.

Jamás he visto en los programas de gobierno, incluido el actual, reivindicar la propiedad del cobre como cien por ciento chilena. Obviamente que el sistema educativo no lo hace, responde al sistema político.

Entonces, el discurso del cobre quedó capturado y encapsulado en algunos reducidos sectores con mayor conciencia social que porfiadamente se han abierto espacio en la arena de lo público.

Como diría la Chiqui Aguayo, parece que de presidente elegimos al weon(a) más vendido. La actual y corrupta clase política no responde ni responderá a los intereses de sus ciudadanos. Una medida inteligente es deshacernos de todos ellos en estas próximas elecciones en las urnas. ¡QUE NADIE SE REPITA!.

Hernán Velásquez Núñez