La crucifixión de Sulantay por los fariseos

La “honorable” directiva de Cobreloa y su trato indigno al hombre que nos devolvió la posibilidad de soñar, y que más aún pagaba con su dinero el agua para regar la cancha, ya que ni para eso había recursos para entrenar…

Felipe Flores Toledo (hincha y socio de Cobreloa) / faflores3@uc.cl
Felipe Flores Toledo (hincha y socio de Cobreloa) / faflores3@uc.cl

Antes de detallar el triste, penoso, desubicado y cobarde ingreso del dirigente Adrián León al camarín de Cobreloa para increpar e insultar al Profesor José Sulantay, una vez terminado el partido frente a Magallanes, quisiera manifestar la palabra “respeto”, esa que hace falta en todo orden de cosas y más aún ante un profesional que con las armas suficientes e incluso “mínimas”, nos devolvió la posibilidad de soñar.

Estamos claros que quedamos en duda que la derrota deja el proceso muy complejo para el ascenso a la primera “A” y con esto llenando de amargura a todos los hinchas que seguimos el partido, ya sea en el estadio o por la transmisión que un noble seguidor comparte por Facebook a quienes no vivimos en Calama.

Este partido hay que manifestar era prácticamente una final, por lo imperioso que era amarrar la victoria para salir primeros en el campeonato y en otro aspecto, lograr certezas en el modelo táctico de juego que nos permita enfrentar importantes desafíos con mayor optimismo ante las dudas como la escasa capacidad de anotar, los relajos en el mediocampo y las licencias que se dan en la defensa. Quisiera explicar el cómo  y por qué llega el profesor de 76 años a nuestro club, cuyo único propósito es volver a la añorada serie de honor.

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Contexto Histórico

Antes de la llegada de Sulantay afines de 2016, Cobreloa tenía uno de los récords que no eran precisamente esos que se lograban en la década de los 80, 90 y 2000, sino, uno que reflejaba que la institución se estaba cayendo a pedazos, con “cinco directores técnicos” en menos de un año con la llegada del “Profe”, una situación irrisoria en el fútbol moderno.

Un situación que en concreto era un desorden institucional, con directivos y marcos legales que no reflejaban las necesidades, requerimientos técnicos y administrativos para sacar del fango al siete veces campeón de Chile y dos veces vicecampeón de América, esto después del duro golpe de descender a la serie “B” del balompié nacional, donde existían diversas voces.

Por una parte había sectores que pensábamos que el camino era el de River Plate (cada crisis era una gran oportunidad), pero viéndolo hoy en perspectiva era más fácil que el “Rio Loa fuera navegable” o que las “empresas mineras dejaran de contaminar nuestra zona”, que llegar a la misma fórmula que “los millonarios” ocuparon y que tanto éxito les trajo.

Y por la otra parte, había voces que decían que lo mejor era desaparecer, para comenzar todo de nuevo y así, sanear la sumatoria de errores que existían (idiotas, ya que se perdía todo el patrimonio directo e indirecto existente). En suma, no se sabía nada, quienes tomaban decisiones se transformaban en “monos con navajas”, sin dirección, sin liderazgo, sin instrumentos y sin un plan para enfrentar la crisis transversal y el estado depresivo existente en todos los hinchas.

sulantay

Comparación actual

La situación comparativa es que desde diciembre de 2016 hasta hoy, Cobreloa estaba antes del partido con Magallanes, a dos puntos del puntero que es Unión Calera.

Ahora, después de la reciente derrota quedamos a cinco unidades, faltando tres partidos para terminar el campeonato y donde aún hay posibilidades directas e indirectas, divinas y azarosas de cumplir el objetivo que toda la “República Naranja” quiere, cuyo hecho que era impensado hace un año atrás, considerando la forma cómo se venía trabajando.

Los datos duros, ajenos a la pasiones  que les relato, sólo se puede explicar por el buen trabajo, liderazgo y la enorme capacidad de enfrentar  las dificultades que ha tenido el “profe” José Sulantay, él nos ha brindado en estos casi 11 meses: seriedad, estabilidad y una mecánica de juego, a pesar de tener un plantel falto de variantes y referentes futbolísticos, tan necesarios para construir una mística común dentro del camarín entre jugadores experimentados y jóvenes, el cual venía muy debilitado por un severo recorte presupuestario ante la mala gestión directiva de captar recursos, la mezquina retirada de Codelco y su aporte a Calama mediante Cobreloa y finalmente, por la malas prácticas (huevonas practicas) de la venta de jugadores.

Sin embargo este plantel si se juzga por las estadísticas, se han entregado en 100% con lo que tienen para sacar adelante al equipo, caso emblemático es el de Arturo Sanhueza por nombrar a algunos.

Agresión de Adrián León

Uno como hincha tiene un rol, como socio tiene un rol y como dirigente tiene un rol, cada uno de ellos en el orden dado hace que la responsabilidad aumente progresivamente para mantener la calma y las pulsaciones en un escenario complejo y por sobre todo, cumplir las prioridades establecidas, y es precisamente aquí me detengo para visibilizar la línea que separa los inteligentes, sabios e idiotas.

La actitud de Adrián León de ir al camarín a insultar e increpar cuando nuestros guerreros habían perdido la batalla y se estaban duchando, no es de “idiota”, sino mejor dicho es de “cobarde” ya que la instancia seria es una reunión antes o después de un entrenamiento, en frío, donde se generan los verdaderos diagnósticos y no como este directivo lo hizo “a la maleta”, donde por último quien debería tomar ese rol por la naturaleza del cargo, no es él, sino por el propio Presidente del Club, de quién espero que llame a terreno a León, ya que los deja como una directiva poco seria.

Espero además, que se le pida disculpas públicas a José Sulantay y que este tipo no pueda entrar en lo que queda de torneo a la zona privada del cuerpo técnico, ya que la actitud adoptada en nada ayuda a mantener la unidad y motivación de un grupo de jugadores que lo único que quiere es devolverle la alegría a un pueblo que esta hambriento de gloria.

Por favor “profe” no renuncie, lo respetamos y lo queremos, a sus 76 años es admirable lo que vino hacer por nuestro Cobreloa en donde estoy seguro que en estas palabras represento a un vasto sector de cobreloínos que ha creído, cree y seguirá creyendo que a pesar de todas las limitantes que usted se ha encontrado, cumplirá su objetivo junto a  sus jugadores, esto hasta el final…