No es fácil ser calameño

Juan Angel Torres Editor Web "El Diario de Antofagasta! @NoteroAngel
Juan Angel Torres
Editor Web “El Diario de Antofagasta!
@NoteroAngel

Mi abuela siempre me dijo que era el mejor, que era el más lindo, el más inteligente y el más talentoso, lejos de fomentar mi ego como muchos podrían pensar, mi abuela me entrego confianza para tener una mentalidad ganadora. 

Por su puesto que también recibía mensajes de que era flojo, feo y de que debía comer más, que estaba muy flaco o que era muy pequeño para mi edad, de esa manera aprendí a tener paciencia, la cual cimenté por años hasta que ahora la puedo aplicar contra aquellos que solo buscan criticar, pasando por alto, muy convenientemente, lo bueno.

Nacer y crecer en Calama requiere de mucho esfuerzo pero también de muchas satisfacciones. Vives con un muro invisible pero muy real que divide los ingresos de forma injusta, en donde el trabajo se queda en la zona pero las lucas se van a la capital, en donde la inversión no se ve reflejada y la injusticia es pan de cada día.

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No es fácil ser calameño pero se disfruta mucho. No conozco ningún calameño que no sepa el himno local o no grite con orgullo que es de Calama.

Siendo niños mirábamos la televisión con lejanía, observamos paisajes y viajes que veíamos imposibles pero que nuestra generación ha tenido la oportunidad de volverlos realidad.

¿Te imaginas nacer en un lugar en donde en todas las direcciones ves desierto? Yo no necesito imaginarlo.

Ser de Calama es ser un hombre esforzado, duro cuando sale a trabajar y fuerte para gritar exigiendo más recursos para nuestra tierra pero que al mismo tiempo es tierno para acariciar el amor y suave para abrigar a los hijos en una ciudad en donde el frío te toca los huesos, demostrándote lo frágil que es el cuerpo humano.

Ser de Calama es que todo te cueste el doble, que cualquier sueño sea mirado como imposible y que el esfuerzo sea incalculable.

El 2003 aprendí que todo es posible, porque cuando celebré que Cobreloa le ganó un título a Colo Colo en el mismo Estadio Monumental, me di cuenta que la única persona que te puede frustrar los sueños es uno mismo. Nos matamos los unos a los otros y a veces podríamos hacer equipo

¿Cómo celebrar sin atraer la envidia? No se puede. Algunas personas critican a los que hacen lo que a ellos les gustaría hacer pero no pueden.

Es por eso que hago un llamo a la gente de Calama y lo extiendo a todo el norte, hay que apoyarnos entre nosotros, ser agradecidos y dejar los sentimientos de odio injustificados de lado. Los enemigos están en otros lados, no en nuestra tierra.

Vivimos en un país donde vivir y hasta morir es caro, pero mientras tanto, podemos disfrutar de la vida, celebrar los triunfos y aprender de las derrotas, porque ya la sociedad nos pone suficientes obstáculos y no es necesario que cada uno de nosotros se transforme en uno más.