Las vidas en el Norte de Chile valen lo mismo que en Las Condes

Mientras en la zona central encontramos modernas autopistas, dobles calzadas y extensos túneles, en buena parte del norte seguimos circulando por carreteras de una pista por sentido, compartiendo espacio con un intenso tránsito de camiones y atravesando extensas zonas sin cobertura de telefonía móvil. Una realidad que aumenta los riesgos y nos recuerda las tragedias que, lamentablemente, siguen repitiéndose en nuestras rutas

Cristian Reyes Herrera
Cristian Reyes Herrerahttps://www.diarioantofagasta.cl
Periodista, Licenciado en Ciencias de la Comunicación UCN. Diplomado en Estrategias para Contenido Digital UDP. Soy un #AntofaLover. Director y Fundador de DiarioAntofagasta.cl

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El reciente aluvión que afectó a Las Condes provocó una rápida reacción del Gobierno, que en pocas horas anunció medidas de emergencia para enfrentar la situación. Y está bien que así sea. Cuando existen vidas en riesgo, el Estado debe actuar con toda la urgencia necesaria.

Pero cabe preguntarse: ¿reciben los habitantes del norte de Chile la misma preocupación, urgencia e inversión pública? Las recientes emergencias en Tocopilla y la Región de Coquimbo también obligan a examinar los tiempos y mecanismos de respuesta del nivel central. En Coquimbo, por ejemplo, el estado de excepción constitucional de catástrofe se anunció después de varios días de precipitaciones.

Si me disculpa el lector por la referencia personal, en 2023 tuve la fortuna de recorrer Chile en automóvil durante mi luna de miel. Fue una experiencia maravillosa, pero también reveladora. Al comparar las carreteras desde Caldera hacia el sur y desde Caldera hacia el norte, tuve la impresión de estar recorriendo dos países diferentes. Y no se trata simplemente del paisaje.

Mientras en la zona central encontramos modernas autopistas, dobles calzadas y extensos túneles, en buena parte del norte seguimos circulando por carreteras de una pista por sentido, compartiendo espacio con un intenso tránsito de camiones y atravesando extensas zonas sin cobertura de telefonía móvil. Una realidad que aumenta los riesgos y nos recuerda las tragedias que, lamentablemente, siguen repitiéndose en nuestras rutas.

La Cuesta Paposo es un ejemplo dramático. Una ruta de enorme peligrosidad donde durante años se han anunciado estudios y posibles soluciones, mientras las tragedias siguen ocurriendo. Resulta inevitable comparar esta realidad con los extensos túneles y autopistas que conectan el sector oriente de Santiago con Chicureo, que seguramente algunos representantes regionales conocen bien.

Y las consecuencias de nuestra precariedad vial no son una abstracción. Este viernes, cinco personas perdieron la vida en una colisión frontal en la ruta B-710, en Taltal. Cinco vidas y una nueva tragedia que enluta a nuestra región. Sin perjuicio de que las causas de este accidente deben esclarecerse, vuelve a quedar sobre la mesa la necesidad de mejorar la seguridad de nuestras carreteras.

¿Cómo se explica que una de las regiones que más recursos aporta a la economía nacional siga enfrentando semejantes déficits de infraestructura?

Esta deuda no pertenece a un solo gobierno ni a un determinado sector político. Se ha acumulado durante décadas, mientras el norte parece importar más por lo que produce que por las personas que lo habitan.

Por eso, es urgente que nuestros parlamentarios y autoridades regionales, independientemente de sus diferencias políticas, trabajen unidos para impulsar soluciones concretas, inversiones y plazos verificables. Menos espectáculo en televisión, menos disputas estériles y más trabajo por las necesidades reales de nuestra región.

No se trata de cuestionar la ayuda a los vecinos de Las Condes, ni de pedir que Santiago reciba menos recursos. Se trata de exigir que el norte reciba la misma atención, inversión y urgencia que merece cualquier territorio del país.

No pedimos privilegios, solo el mismo trato. Porque la vida de un vecino de Taltal, Tocopilla o Calama vale exactamente lo mismo que la de un residente de Vitacura o Las Condes. Es hora de que las prioridades del Estado lo reflejen.

1 Comentario

  1. Lamentablemente estoy de acuerdo chile es muy centralista y clasista, pero lo más triste de todo es que nosotros copiamos exactamente lo mismo, me explico, pueden haber tomas en el sector sur de Antofagasta, absolutamente NO, si hay problemas de decibeles, estos se detienen inmediatamente, hay problemas de conectividad en el sector sur no, hay varias avenidas que lo solucionan, pero para el sector norte se pueden hacer tomas, totalmente SI, Hay problemas de decibeles con los famosos Tuning y nadie los fiscaliza, hay problema de conectividad, totalmente enormes tacos, hay que sumar que se proyectan más la construcción de más viviendas lo que muy bueno, pero todo con acceso a la Avenida Edmundo Pérez Zujovic, lo que hoy en día los tacos son enormes, ni pensar lo que será en el futuro, y no he mencionado los hoyos producto de la última lluvia, solo siguen creciendo y creciendo, y etc, etc, etc.
    Es decir el mismo sistema nacional se copia a nivel regional.

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