En un procedimiento calificado como uno de los golpes más trascendentales contra el crimen organizado en la historia del país, detectives de la Brigada Investigadora de Robos (BIRO) de la PDI de Antofagasta, en una dotación conjunta con la Fiscalía Regional, lograron desarticular a una sofisticada organización criminal denominada “El Sindicato del Silencio”. El operativo de inteligencia frustró de forma oportuna un cinematográfico robo subterráneo que pretendía afectar a la empresa de valores Loomis, evitando la sustracción de un botín histórico superior a los 40 mil millones de pesos. La intervención culminó con la captura de la totalidad de la banda, compuesta por 11 peligrosos integrantes especialistas en grandes atracos, quienes se habían trasladado al norte exclusivamente para ejecutar el plan.
La estructura delictiva arribó a la capital regional en febrero de este 2026, montando una meticulosa fachada de operaciones mediante el arriendo de un inmueble comercial en desuso y una residencial colindante utilizada únicamente para coordinar las funciones del grupo. Desde el interior del local comercial abandonado, la agrupación trabajó en completo hermetismo durante casi tres meses para excavar un túnel subterráneo de aproximadamente 15 metros de longitud con dirección exacta a la bóveda principal de Loomis. Para sostener las faenas mineras clandestinas, los sujetos removieron de forma manual más de tres toneladas de material residual e instalaron avanzados sistemas eléctricos de iluminación y ductos de ventilación forzada para el flujo de oxígeno.
El plan criminal avanzaba de forma impecable hacia su fase terminal, al punto que los operarios ya habían logrado perforar la losa de hormigón que protegía la base de los caudales, quedando separados del dinero por una delgada lámina metálica de seguridad. Sin embargo, los perfiles de análisis criminal y las vigilancias discretas desplegadas por la BIRO Antofagasta permitieron detectar movimientos inusuales en el perímetro comercial. Al concretarse la irrupción masiva de los detectives y las fuerzas tácticas de la PDI, se procedió a la incautación de vehículos de alta gama, sistemas industriales de oxicorte, inhibidores de señal de alta frecuencia, equipos de radiocomunicación, cámaras de vigilancia y vestuarios de personificación.
El Fiscal Regional de Antofagasta, Juan Castro Bekios, quien se constituyó directamente en el sitio del suceso para inspeccionar la obra de ingeniería delictual, reveló detalles inéditos sobre los audaces planes de contingencia que mantenía la red. De forma paralela a la excavación final, “El Sindicato del Silencio” tenía todo coordinado para simular el robo de un cajero automático en otro punto de la comuna y perpetrar un sabotaje masivo con corte de suministro eléctrico en todo el sector sur de la ciudad. Estas maniobras de distracción simultáneas tenían como objetivo prioritario colapsar las comunicaciones locales y concentrar la atención de las patrullas policiales lejos de la bóveda mientras se extraían las sacas de dinero.
Por instrucción del Ministerio Público, los 11 antisociales —quienes carecían de residencia fija en el norte grande y poseían un amplio prontuario en el centro del país— fueron puestos a disposición de la justicia y formalizados formalmente por los delitos de robo en lugar no habitado en calidad de frustrado y asociación delictual. Atendida la extrema peligrosidad, los recursos involucrados y el evidente riesgo para la seguridad de la sociedad, el Juzgado de Garantía de Antofagasta decretó la medida cautelar de prisión preventiva para la totalidad de la banda, fijando un plazo cerrado de investigación de 100 días para que los peritos del Laboratorio de Criminalística culminen el análisis de las evidencias.
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