En el marco del Plan de Acción Contra la Violencia Carcelaria, se llevó a cabo una serie de intensos procedimientos de revisión y registro al interior del Complejo Penitenciario de Antofagasta. La iniciativa, orientada a neutralizar el accionar de organizaciones criminales que operan desde el interior del recinto, culminó con el retiro masivo de elementos cortopunzantes de fabricación artesanal, sustancias ilícitas, teléfonos móviles y relojes inteligentes. El balance de la jornada fue supervisado en terreno por las máximas autoridades de la zona, quienes acordaron reforzar e intensificar de forma permanente este tipo de fiscalizaciones sorpresa en todas las unidades penales de la región.
El despliegue operativo contó con la participación activa de más de 100 funcionarios de Gendarmería de Chile, quienes fiscalizaron minuciosamente las celdas, patios y espacios de uso común de un total de 630 internos. El desglose oficial de las incautaciones arrojó la histórica cifra de 102 armas blancas de confección propia, 14 teléfonos celulares, dos relojes inteligentes, 76 envoltorios con drogas de distinto tipo y diversas botellas que contenían fermento artesanal conocido popularmente como “chicha carcelaria”. El director regional de la institución, coronel Rodrigo Salinas Robles, destacó que estas intervenciones nocturnas y diurnas permiten perfilar a los reos de alta peligrosidad para evaluar su posterior traslado a módulos de máxima seguridad.
Por su parte, la delegada presidencial regional, Katherine López, valoró la rigurosidad del operativo y el esfuerzo invisible que realizan los hombres y mujeres que integran las filas penitenciarias. La autoridad política enfatizó que estas acciones periódicas son una estrategia clave del Ejecutivo para cortar los lazos de comunicación y acción de las bandas con el exterior, blindando la tranquilidad vecinal. “Tenemos que apoyar este Plan Contra la Violencia Carcelaria y seguir, como Gobierno, apoyando a todos nuestros funcionarios y funcionarias”, sentenció López durante la exhibición del material decomisado.
En la instancia, el Seremi de Seguridad Pública, Juan Fernández Valenzuela, analizó el complejo panorama del norte chileno, reconociendo que factores locales como la sobrepoblación penal y el constante intento de ingreso de contrabando inciden de forma directa en el clima de violencia interna. Frente a esto, la autoridad sectorial constató los avances del plan nacional en la zona, adelantando que el esfuerzo estatal se complementará con un firme compromiso que proyecta la creación e inyección de nuevas plazas hacia el año 2030 para paliar de manera estructural el actual hacinamiento en los penales de la macrozona.
Finalmente, el Seremi de Justicia y Derechos Humanos, Ramón Tagle Ariztía, complementó las proyecciones de seguridad anunciadas, detallando que el Plan Maestro de Infraestructura Carcelaria sumará un total de 3.000 nuevos cupos al sistema. El secretario regional ministerial enfatizó que el incremento de los espacios carcelarios no solo busca resguardar el orden público, sino también cimentar de manera efectiva los principios de reinserción social, capacitación, educación y trabajo formal que ha dispuesto la actual administración, garantizando espacios seguros tanto para la población penal como para las familias del país.