Luksic vende la privatizada Aguas Antofagasta a consorcio colombiano

Medida impensable en la mayor parte del mundo, resulta posible debido a que en Chile, tal como sucede con la educación o la salud, el agua no es considerada un derecho básico, sino que un bien de consumo que se puede transar en el mercado, debido al extremo modelo neoliberal impuesto en forma antidemocrática por la dictadura militar y profundizado por la concertación.

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Luego de pasar de ser un derecho humano universal como sucede en la mayor parte del mundo, a un simple bien de consumo transable en el mercado, el agua que toman los vecinos de la región de Antofagasta pasará a tener nuevos administradores.

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Se trata del consorcio colombiano EPM, que adquirió el 100% de la participación accionaria de Inversiones Punta de Rieles, Subordinada a Antofagasta PLC de los Luksic, por un total de 965 millones de dólares.

Una millonaria transacción con el recurso natural que alguna vez perteneciera a todos los chilenos, respecto a la cual el grupo Luksic no se ha referido, pero si el comprador y nuevo administrador de la sanitaria, que celebró su radiante adquisición.

Estamos muy contentos con la próxima llegada de ADASA al grupo empresarial, porque sumaremos experiencia muy relevante para seguir avanzando con nuestra presencia en el sector de agua y saneamiento e incursionaremos en la potabilización de agua de mar y en el suministro de agua en bloque para grandes clientes mineros e industriales… Reiteramos nuestro agradecimiento al pueblo chileno por abrirnos las puertas de su territorio y permitirnos participar en sus sueños de crecimiento y desarrollo con inclusión social”, indicó Juan Esteban Calle Restrepo, Gerente General y líder del Grupo EPM.

La operación  aún está sujeta a la aprobación de la concesionaria ECONSSA, la empresa sanitaria que “colabora con el Estado en su misión de garantizar a la comunidad el acceso al agua potable y a servicios sanitarios de calidad”, según se precisa en su misión.

Luego que laos sucesivos gobiernos de la concertación siguieran al pie de la letra los lineamientos económicos heredados de la dictadura militar, los chilenos fueron despojados del agua potable, la que fue concesionada. Es así como desde el año 2003 el agua potable dejó de ser suministrada por la estatal Essan, para que su lugar fuera ocupado por Aguas Antofagasta, empresa que tiene en la actualidad un contrato para la prestación de los servicios públicos de producción y distribución de agua potable, y de recolección y disposición de aguas residuales (servidas), con una duración hasta diciembre de 2033, en las poblaciones de Antofagasta, Calama, Tocopilla, Taltal, Mejillones, Sierra Gorda y Baquedano, en el extremo Norte de Chile.

La medida generó indignación en la comunidad, convirtiéndose en uno de los temas más comentados en las redes sociales, donde se cuestiona principalmente que Chile es el único país en el mundo que tiene sus aguas privatizadas, lo que es considerado una abierta violación a los derechos humanos que no podrá ser resuelta sino hasta que se apruebe en forma deliberada y participativa una nueva constitución.